No quiero pecar de repetitiva.

No me apetece.
No haré una crónica final al estilo esperado, con mis anécdotas de viaje y mis sentimientos de cada una de las etapas realizadas.
Eso ya lo he hecho en las diferentes entradas blogueras y en las redes sociales.
Y, además, estoy agotada…
Estoy en proceso de deshielo…
Recuperando mi estado habitual de locura.
Eso sí, les seré muy sincera.
Como siempre.
Finlandia: punto de inflexión en mi vida deportiva y personal.
Finlandia: miedo y pánico en cada avanzar.
Finlandia: batalla ganada a mis límites conocidos.
Es terrible la sensación de vértigo que siento…
Vértigo al darme cuenta que no existe límite conocido  con el que no puedas enfrentarte.
¿Cómo un cuerpo y una mente se confabulan para romper muros antes infranqueables?
¿Solo sometiéndolos a situaciones extremas?
¿Y si…?
¿Y si con solo creérnoslo…, es posible…, avanzar hacia el horizonte?
¡Cuántas barreras he cruzado durante cinco días en el frío, cuántas…!
Me sorprende el haberlo hecho.
Conozco mi fuerza y mi disfrute intentando llegar a ese punto  donde pueda ver mejor lo que hay más allá.
Conocía mis ganas y tenía muy claro que al país del hielo no iba a pasear.
Pero tanto esfuerzo…, jamás podría habérmelo imaginado.
Y es una lástima no poder transmitirles con mis letras ese sentimiento.
Ni siquiera hablando podría hacerlo…
Ahora, en la tranquilidad de estar a 20 grados, sabiendo que puedo parar y admirar el paisaje que me rodea sin riesgo alguno, me da miedo a lo que me enfrentaré ahora.
¿He cambiado?
¿Soy otra?
¿Más fuerte?
¿Más loca?
¿Más inconformista?
Mi pasión por moverme está encerrada por mi lesión, y no sabré a ciencia cierta si se ha producido un cambio en mí y en mi forma de enfrentarme a mis nuevos retos.
Por ahora es una incógnita…
Pero.., ¿y si…, el cambio se ha producido y ahora la montaña que tengo que subir tiene que ser más alta, más complicada, más imposible…?
Miedo.
Será complicado soñar con algo que me implique más dificultades que la Border to Border, donde muchas circunstancias se han unido para hacerla dura de verdad.
Trabajaré en mi recuperación con cabeza y con calma. Es importante.
Mientras tanto…, tengo una batalla perdida hace muchos años con un reto, quizás pequeño para muchos, pero grande para mí porque jamás he tenido la valentía de enfrentarme a él.
En unos días, sin mover mis piernas…, comenzaré a soñar de nuevo.
Y tengan muy claro que ganaré la batalla.
Entrenaré lo que haga falta para ello.
Porque soñar  no es tumbarse, cerrar los ojos y esperar que ocurra lo que uno desea…
Soñar es moverse, abrir los ojos y luchar para alcanzar lo que uno se propone.
Sueños en movimiento.
Esos son los que yo quiero.
Los otros…, son…, otra cosa.