Días extraños después de la Rovaniemi.., sin tiempo de digerir ni de cerrar capítulo por la proximidad del siguiente sueño…

El esfuerzo concentrado en las treinta y seis horas de avance por los reinos lapones ha sido mucho. Jamás había trabajado tanto para atravesar una meta.

Mi cuerpo está cansado, se nota, pero tiene una misión importante: intentar recuperarse cuánto antes.

Dentro de cuatro días otro ultramaratón. Esta vez en tierras más cálidas pero con tanto desnivel que sin duda sufriré de lo lindo por las montañas de Gran Canaria.

125 kms.

Mi segundo sueño de esta temporada.

No hay tregua. La batalla continúa.

Si se ve desde fuera, parecerá una meta alcanzable, ya que todos, en general, dan por supuesto que soy de otro planeta y que si puedo con 150 kms en la nieve.., podré perfectamente con 125 kms por mucha montaña que haya….

Si se ve desde dentro, parece una meta alcanzable, pero con demasiados “contras” que ya no dependen de mi fortaleza mental.

Mi cuerpo está resentido y no sé cuánto aguantará.

En principio las rodillas y tobillos son los que tienen peores sensaciones por el momento.

En unos días sabré sí canta alguna zona más.

La Transgrancanaria.

Cierro los ojos y sueño…

Intentaré comerme kilómetro a kilómetro, buscando un sueño ambicioso, horizontes…

Paso a paso, dominaré como pueda mi “mal de altura” y poco a poco, los metros y las horas se harán soñadoras….

¿Llegaremos?