Silencio…

Todos duermen, todos…
Hasta la luna lleva rato con ganas de echarse un rato a descansar y dejarle su trabajo a las estrellas…
Una casa ausente de movimiento, excepto en una habitación…
En el suelo, con cara de cansancio , me encuentro yo.., terminando la jornada: estirando y haciendo abdominales.., un auténtico suplicio para mi.
No soporto esta parte indispensable del entrenamiento y siempre he intentado escabullirme haciendo lo mínimo para no romperme en mil pedazos …
Pero esta temporada de grandes retos no puedo permitirme el lujo de no cuidar los detalles.
Sólo tengo un cuerpo.., y mucho por hacer.
Silencio…
Todos se preguntan por qué tengo que entrenar tanto, todo el mundo…
Hasta el sol lleva días intentando comprenderme.
Un hogar ausente de madre por momentos, excepto cuando regreso…
Y, en el suelo, con el corazón inquieto, me encuentro yo.., terminado el día: reflexionando sobre si le resto demasiado tiempo a los míos ….
Odio esta parte del entrenamiento ya que creo tener la respuesta a esa cuestión.
Silencio…
Todo es complicado cuando la cima es muy alta…
Hasta las nubes saben que rozar esa meta dependerá de decenas de circunstancias favorables…
Un refugio repleto de miedos y dudas.
Y, en el suelo, con la mente cargada de razones, me encuentro yo, terminando mi deambular diario, deseando continuar luchando por lo que me dicta el alma.
Silencio, soledad, horas y más horas dudando y preguntándome si merece la pena tanta lucha…
Silencio ….
Sólo una respuesta …,la que hace que continúe intentándolo:
No frenes tus sueños. Ellos son un pilar básico para ser feliz.
Silencio amigo, compañero de batallas y de horas y horas de lucha en todos mis retos, te digo que ya  me encuentro en el campo de batalla, luchando como casi siempre.
No es fácil. Pero intentaré salir herida lo justo para comprobar que los sueños están al alcance de quien luche por alcanzarlos.