Un mes después de mi última cruzada de meta, de mi última batalla ganada (en competición), y tras cuatro semanas entrenando para regenerar mientras disfrutaba de las sesiones jugando y con la sensación de correr por correr, por gusto, por necesidad, sin «presión» alguna…, me dispongo a vestirme con el traje de guerrera y comenzar con la preparación más «seria» de mi próxima guerra…

 

Me ha costado y me cuesta horrores volver a tener mis sensaciones habituales al entrenar. Solo intermitentemente encuentro la “chispa”.
Estoy en fase regenerativa y parece que el inicio de temporada tan exigente, ha hecho mella en mí, orgánica y mentalmente.
Mi cuerpo se descalabra por momentos y a mi mente le cuesta encontrar su sitio.

 

Me subo al mástil de mi barco y con el catalejo “atisba-horizontes” puedo ver la línea que debo alcanzar en apenas tres meses.
Un sueño nuevo que nace por ganas de viajar y descubrir perspectivas antes nunca vistas por mí, y por unas ganas locas de intentar cosas nuevas…
En esta ocasión, lo novedoso para mi, además del campo de batalla, será correr acompañada por alguien muy distinta a mi «sombra alargada» y compañera habitual de sueños.
Ese pequeño y a la vez gigante cambio, será lo realmente genial de este sueño.
¿Podré acoplarme a un ritmo diferente al acostumbrado?
¿A una manera completamente distinta de ver el trail?
¿Cómo adaptar mis apetencias «off road» con sus milimetrados recorridos de entrenamientos?
Será muy divertido.
Tenemos tiempo para lograr disfrutar de un correr a dúo sin sufrir las maneras de correr de una o de otra.
Y en ese lindo proceso de aprendizaje, dejaremos tensiones, carcajadas, enfados y camaradería a los lados del camino para llegar a Cortina y…, disfrutar de una gran carrera y una genial experiencia de dos guerreras en la Italia más trailera.

 

Dejo atrás un mes donde las ganas por comenzar un nuevo objetivo se diluían debido al cansancio y al esfuerzo mental previo.Donde coordinar nuevos horarios en la agenda familiar se ha hecho duro y el vacío que se queda después de experiencias muy fuertes pues no ha hecho más que complicar mi estado de ánimo.

 

Comienza abril, y con él la concentración vuelve, los ánimos suben, las fuerzas deben y tienen que regresar.
He resucitado.
He resurgido de las cenizas.
La ilusión emerge para mover mis piernas.

Comienza mi sueño tres de temporada: The North Face Lavaredo.

 

¿Me acompañas?

 

lavaredo Natalia y yo