Me he ido lejos y alto, tan alto como Mont Blanc…

Donde tus piernas sufren las exigentes pendientes y se divierten a paso de muflón…
Donde, mirando hacia delante, no ves horizonte alguno pero si cientos de objetivos que alcanzar.
Reino de los sueños y meta de los esfuerzos de tantos amigos y corredores.
Admirable el avanzar de miles de piernas abrasadas por la batalla, emocionante su coraje por intentar llegar a alcanzar un reto que tanto esfuerzo ha costado.
No diré nombres, pues eso poco importa: soldados valientes acompañados por sus escuderos.., mis más sinceras gracias.
Gracias por creer que los sueños son realizables si uno quiere.
Gracias por compartirlos.
Gracias por las risas y las emociones.
Atrás se quedarán los momentos compartidos, atrás las miradas cómplices, el orgullo de ser amigo y compañero, atrás la mano tendida para poder seguir avanzando, la palmada en la espalda y las lágrimas llenas de admiración.
Ahora, ya volviendo a lo cotidiano, a las agendas y a la rutina, toca descansar unos días para volver a soñar…, pues ya hay muchos planes hechos…
Mucha fuerza amigos, son una gran pandilla de locos por vivir sensacionalmente.
Nos veremos de nuevo en la tierra de los sueños, a golpe de zancada y derramando sudor…
Quizás recorriendo las islas con un «paraguas» mágico.., o subiendo agonizando al Nublo, o en Cortina, o imaginándome Colorado.., quizás respirando en Nepal…
Allí les espero, en el reino de los retos.
Desde mi isla vecina me postro ante ustedes, héroes anónimos, luchadores obsesionados por avanzar.
Me quedo con un cachito de todos.
Un regalo para el alma.
Desde Chamonix…, con admiración y el corazón alegre…,se despide esta vikinga charlatana.
Un abrazo grande «Aristagatos».
Brindo por ustedes.