Gotas de sudor recorren mi cuerpo, sin control y a velocidad de multa por exceso de rapidez.
Una toalla se hace poco, necesito dos.
Litros de agua se escapan de mi cuerpo mientras intento reponer para no desfallecer: agua, sales, geles, proteína…
Muchas repeticiones y muchísimo peso, casi el triple que hace unos meses.
Mis guantes no soportan la presión dejando callos en mis manos. 
Puedo estrujarme más.
Siempre puedo.
Siempre se puede.
Es desesperante.
Cuando ya piensas que has llegado a la extenuación…, siempre queda…, un poquito más…
¡¿Por qué?!
¡Noooo!
Me concentro, sudo, suspiro, jadeo, grito.., me levanto y mi musculatura falla, no puede caminar debido al esfuerzo realizado… y…nunca es suficiente.
Nunca habré “levantado” lo que uno realmente puede….
Y cuando apenas puedes avanzar, me agarro a dónde puedo.., y me dirijo hacia la cinta… a correr a la máxima velocidad durante un minuto y medio…
No puedo caminar decentemente, ¡pero puedo correr! ¡Y correr rápido!.
Me desespera…
Salgo siempre con ganas de llorar de cada ejercicio, de cada bloque realizado…
Nunca es suficiente, a pesar del auténtico esfuerzo que realizo…
Me amarga esa sensación.
Aunque ya no ocurrirá más.
No esta temporada.
He terminado con este tipo de sesiones de gimnasio.
Habrá más.., pero serán diferentes.
Atrás quedan los agónicos jadeos y el temblor de piernas en las últimas diez repeticiones de cada una de las series.
Atrás quedarán los ojos cerrados de concentración, la vena hinchada a más no poder, la pasión por llegar a terminar la macro serie, las ganas de gritar, de llorar, de hundirme en el mar y enfriar mis músculos ardiendo.
Cierro esta etapa con pena. No me gusta terminar. Me encanta el camino. La meta no demasiado…
Por mi ventana se asoma un mundo nuevo, con nuevas experiencias…
Quizás sean menos pasionales, o quizás me equivoque y me apasionen tanto o más que lo que he recorrido hasta el momento.
Vamos a por ello.
Ahora, todo el trabajo dentro de cuatro paredes tendrá que enfrentarse a la libertad en el espacio, a las cuestas, a la carga, a subir, a arrastrar y a seguir sudando…
Se avecina una tormenta.
Espero estar preparada.
Y.., por muy duro que parezca todo.., por muy negro que vea el objetivo final, sea cual sea, siempre, siempre, se puede continuar y avanzar…
Siempre