A 150, tras mucho trabajo hecho…
A 150, tras litros de sudor derramado…
A 150, tras dejar mi alma en cada desliz, en cada zancada…
A 150, tras intentarlo con todas mis fuerzas…
A 150 kilómetros de la otra frontera de la Border to Border…
Tras una noche sufriendo en cada movimiento en la cama, en cada roce del saco, en cada pensamiento de abandono, apareció el sol, la claridad dio paso a un nuevo día muy frío que congeló mi alma al cerrar los ojos, mover mi dolorido tobillo y comprobar que no había sido una pesadilla, el terrible dolor continuaba ahí, donde lo había dejado tras la jornada de ayer, a pesar de las terapias realizadas…
No puedo continuar, mi cuerpo no quiere.
Lucha entre mis sensaciones, mis ganas y mi físico.
Estoy bien, el resto de mi cuerpo y mis ganas me piden continuar a gritos, quieren calzarse los esquís y deslizarse ahora que están tan cerquita de la meta…tan cerca…
…Tan lejos…
Caliento, camino entre el bosque helado para comprobar si remite el dolor.
No hay nada más que pensar: el dolor se agudiza al moverme.
Lloro, lloro, lloro.
No puedo evitarlo.
Sé que lo he dado todo y más.., créanme.., mucho más de lo que jamás he creído.
Estoy orgullosa de haber dicho que sí a una locura.
Una locura que me ha enseñado muchas cosas.
Una decisión que ha abierto mil puertas en mi interior.
Finlandia me ha dado una buena lección.
Y yo se la he dado a ella.
No hay ganadora ni vencida, hemos hecho un pacto de respeto.
Yo he agachado mi cabeza y me he prostrado ante la Reina de las Nieves.
Ella me ha levantado y me ha dado un abrazo. Está orgullosa de mi esfuerzo.
Yo no puedo darle más…
Ojalá pudiese…
Pero esas ganas tendrán que esperar…
Esta vez bajo en la penúltima estación.
A 150 suspiros de un objetivo.
A cero kilómetros de mi sueño.