Diccionario Oficial de la Lavaredo Ultratrail.Cortina: zona de salida y llegada de carrera. Un arco perenne al lado de una torre de una iglesia tan alta como desproporcionada en relación al resto del edificio, dispuesta a hacer sonar sus campanas y que se oigan en todo el valle.
Dolomitas: montañas, altura, nieve, nubes, truenos, negocio e historia en la Italia de la alta montaña. Si te sitúas en una calle y giras sobre ti mismo , desparramando la vista en esas cimas,las Dolomitas son un gran conjunto de macizos sobrecogedores desde el «campo base» dispuestos a desafiarte.
Lavaredo Ultratrail: la ultra por excelencia en Italia. Los Alpes trazados para ser corridos.

Con estas definiciones claras y con mi temporada a punto de finalizar, me enfrentaba al tercer sueño del año con más dudas que nunca, con más miedo de lo normal y con la clara intención de correr a dúo con mi compañera de sueño italiano.

Diccionario Oficial de la LavaredoUltratrail II

Objetivo : 120 kms con mucho desnivel acumulado y corriendo siempre sobre los 1450 metros de altitud hasta llegar varias veces a cotas que rozaban los 2500 metros.
Climatología: en alta montaña es un punto crucial a tener en cuenta, una equivocación con el material de carrera y estás vendido. Lluvia, tormentas, frío, viento, niebla, calor, todo puede ocurrir en cuestión de segundos. La noche, la altura y el desconocimiento de la zona hacia que el tiempo nos encogiese el corazón e hiciese temblar el alma al pensar en las consecuencias de una simple lluvia de diez minutos a dos mil metros.
Miedo: antes y durante. Sensación incómoda que surge de la falta de control del espacio donde te encuentras y, en mi caso, por la falta de control sobre la experiencia nueva de correr con nueva compañía.
Intenciones: disfrutar, sentir que diriges tus pisadas al horizonte buscado. Esa es la premisa principal de mi correr esté donde esté, en competición o fuera de ella.

Habiendo definido más o menos alguno de los puntos claves en este sueño, me situé en un arco de salida junto a Natalia (desde ahora «mi impulso») con la extraña sensación de una calma que no había sentido desde el comienzo, hace un año, de este reto.

Es increíble, una sonrisa se dibujó en mi mente desde el principio y se quedó allí hasta el final (y yo con tantísimas preocupaciones previas).

No les voy a contar los detalles de carrera ya que los dolores, las pendientes, las bajadas, los avituallamientos, los pasos peligrosos, el frío, el calor, el ya no poder más, la euforia, los contratiempos, los ritmos, las charlas, los paisajes, los asombros, los gritos en silencio, los análisis, la paz o el desasosiego, son exactamente los mismos que en cualquiera de los ultras que he corrido.

Les contaré que la Lavaredo Ultratrail es una gran carrera con tintes familiares, nada de shows ni espectáculos (tan de moda actualmente). Me ha encantado sentirme partícipe de una «carrera cuerda».

Me cuesta enlazar ideas y sentires en esta crónica y que siga una línea «entendible» y «novelesca».
Me niego a contarla tal cual ocurrió ya que no es «simplemente correr» y narrar.
Podría describirles mi avanzar continuo con mi Impulso tras de mi, a un ritmo cómodo, alegre, sintiéndome sorprendentemente fuerte en las alturas, sin flaquear, paso a paso, con mucho cuidado de no fallar y que mi compañera estuviese cómoda conmigo.
Podría contarles que los pasos sobre los barrancos, sobre los riachuelos ensordecedores, el barro continuo, el gélido ambiente al cruzar zonas de nieve, las bajadas pedregosas y fustigadoras, las cimas visibles por subir, los puentes, la noche, las cascadas, el amanecer, las pistas interminables, los lagos, los patos, los pájaros, las vacas,los pasos, sus pasos.., fueron mi compañía en una carrera que avanzaba a mejor ritmo del previsto.
Podría decirles que mis molestias intestinales comenzaron desde el kilómetro quince y que no me abandonarían. Pero también les digo que, en este caso, tengo la experiencia necesaria y la pausa que da no luchar por un puesto, para ir llevando este contratiempo controlado siguiendo las pautas para que el organismo coma, beba e intente digerir, poco a poco, lo necesario para poder avanzar en una prueba como esta.
Podría contarles que, por primera vez en mi vida de corredora, paré por no querer forzar más una máquina, sabiendo que llegar a la meta sería lo más fácil para mi…
Y digo lo más fácil porque así una se evita de dar muchas explicaciones, la mayor parte de las veces contadas a medias por la dificultad que entraña hacer entender la multitud de matices que me han llevado a atravesar mi meta a 44 kms de ella.

Correr me hace ser mejor persona y corro por los grandes momentos de felicidad que me dan los paisajes por los que avanzo.
He viajado hasta la Lavaredo para correr con mi Impulso.
He viajado hasta los Alpes para añadir la guinda a una temporada de dos años y medio de grandes sueños cumplidos (todos los he intentado y por lo tanto todos han sido victorias)
He viajado hasta Cortina para respirar y cerrar una etapa de la mejor manera posible.
Si uno de estos tres pilares fallaba, nada tendría sentido.
No estaba dispuesta a continuar para «engrandecer» mi ego, o seguir en carrera para demostrar a los míos mis poderes de superheroína de grandes epopeyas.
¡Claro que llevaba en mi mochila mi traje de superwoman! ¡Claro que podría habérmelo puesto!
Pero, ¿a costa de qué?
¿Para qué?
¿Para quien?

Quiero agradecer enormemente al Sands Beach, mi mayor patrocinador, por haber pensado en él durante mi decisión de parar o continuar y haberme sentido «libre» y tranquila al decidir no dar un paso más.
Gracias.
Quiero agradecer todo el apoyo recibido, sin creerme todavía qué es lo que hace que me lean y me acompañen en mis andanzas.
Gracias.
Quiero agradecer a mi entrenador por llevarme a donde yo quiero con la sensación de estar jugando.
Gracias.
Quiero agradecer a mi familia por estar de la mejor manera posible: a mi lado en la distancia, a mi lado en mi vida.
Gracias.
Quiero agradecer a mi Impulso, a Natalia, su estar empujándome en cada paso y su gran esfuerzo hecho tras un año lleno de muros que saltar.
Gracias.
Quiero agradecer a mi Impulso, a Natalia, la canción de Silvio Rodriguez en carrera, regalándome ese matiz que demostraba estar disfrutando conmigo como compañera de sueño.
Gracias.
Además, quiero felicitarla por vencer tantos miedos y patear la montaña con el coraje de una gran guerrera.
Y.., pedirle perdón por tantos y tantos detalles que conlleva entrenar con una friki como yo.(No es fácil correr conmigo)

Natalia,mi Impulso, lo hemos conseguido.
A cuarenta y cuatro kilómetros de la meta hemos llegado a nuestro horizonte.

Ahora, sin lesión, con la mente muy fuerte (quizás mucho más que siendo finisher) y con un mes por delante para regenerar tranquilamente mi organismo, miro hacia delante muy tranquila.
En unas horas me sentaré en la orilla del mar, miraré hacia el horizonte y respiraré profundamente.
A miles de kilómetros Alaska me espera y tendré 563 kms de sueños por los que luchar.

…en mi rostro se dibuja una sonrisa.
…por lo vivido.
…por lo que vivir.

….gracias a todos por hacerlo posible.

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