Con ese nombre (Triskel), me aventuré este fin de semana en mi primera incursión en el triathlon.
Eso sí, era una competición por equipos por lo que el tema «tri-disciplinar» se desvirtúa un poco…, aunque de esa forma un sábado de nervios y presión competitiva, se transforma en un juego de tres contra el mundo y un montón de risas y camaradería muy agradable.
Por descontado a mi me tocó el segmento de carrera. 10 kms.
Mi primera vez.
Jamás me había atrevido con esa corta distancia.
Debo admitir que el miedo y la cobardía podían conmigo cada vez que podría plantearme algo de ese estilo.
¿Correr al mismo ritmo durante x tiempo? ¿Lo más rápido que se pueda?
¡Uff!
Puedo subir varios miles de desnivel positivo  y recorrer los kilómetros que se pongan por delante sin temblarme el pulso, pero 10 kms…¡qué horror!
¡Y encima asfaltados!
Ja, ja ,ja….

Venga. Vamos allá. 
Primer segmento: 1500 m de natación. 
Natalia, deportista que goza del medio aquoso cual delfín. 
Le relaja y le motiva. 
Puede pasarse un entreno sin pensar en nada mientras observa el fondo del mar y se desplaza miles de metros.
Cientos de nadadores se sumergen en el agua y… ¡a sobrevivir se ha dicho!
Una pregunta: ¿por qué algo tan majestuoso como ver a cientos de nadadores  compitiendo al unísono, se convierte en una batalla campal? 
Puñetazos, gafas al fondo del mar, gorros arrancados de cuajo, manotazos a la cara ,a los hombros, a la espalda…¡ sálvese quien pueda! ¡al abordaje!
Misíón: que no te ahoguen y avanzar al mismo tiempo…
Hecho, los brazos del triskel salen del agua y Natalia corre en busca de la Juani… nuestra baza sobre ruedas.
Cambio muy rápido de chip y como un bólido, la bici con plato 52, arriesgándolo todo, sale a por 40 kms.
No tenemos referencias durante la carrera, pero estamos seguras que rebajará el tiempo estipulado. 
Es la Juani y rueda en casa.
Hecho, no falla, diez minutos antes…
Cuelga la bici, me agacho y le arranco la pulsera del chip para ponérmela yo.
Me toca. 
Sabemos que vamos las primeras de las chicas. 
(Una grata sorpresa porque nosotras hemos venido a otra cosa)
Los brazos y las ruedas del triskel lo han bordado y sin dejar de divertirse ni un instante.
Ahora la responsabilidad de no fallarles recaerá sobre mis piernas. Esas que nunca han corrido 10 kms…y sí 96…
Qué cosas…
Necesito correr como jamás lo he hecho, acostumbrada a los desniveles, a los cambios de ritmo y a mi correr relajado y de motor diesel, tendré que pasar a agonizar con una velocidad a la que nunca me he enfrentado.
Tengo miedo.
Los tiempos que estima mi entrenador me asustan. Desde que me los dijo me ha entrado el pánico…
No podría llegar a ellos. No me lo creo. Dudo mucho en lograrlo.
Me conformaré en correr como nunca. Y darlo todo.
La no confianza en mi velocidad, a estas alturas de temporada, hacen que mi actitud al salir a carrera se pierda en un mar de preguntas.
Veo a muchos corredores avanzar a velocidades parecidas a mi y corro, corro pensando en ese equipo y en mis sensaciones…
Tres vueltas a un circuito muy apetitoso y no del todo llano, tres pasadas por el estadio donde está toda mi gente y donde lograría los ritmos deseados durante todo el resto del recorrido.
Sé que voy primera y que no me ha adelantado nadie de relevos, hasta que veo en la última vuelta a una chica.., de equipo, que me adelanta…
La persigo a unos 50 metros, no puedo alcanzarla, me entran mareos si acelero…
Pierdo un poco la referencia del espacio hasta que logro centrarme y recupero. Decido seguirla para poder esprintar en el estadio y luchar por ese puesto (mis compañeras habían hecho su trabajo y yo debía exprimirme hasta el final).
Entramos en el estadio, me saludan unos amigos, veo a mi gente.., y me desconcentro…¡me olvido de mi objetivo de alcanzarla!
Corro mucho, adelanto a cinco de golpe por la calle exterior y continuo avanzando a meta sabiendo que ya he perdido a esa corredora, no tengo ni idea de dónde se ha metido ni me importa.., en realidad ya no puedo hacer mucho más.
Última recta y…subidón de adrenalina al ver a mis compañeras animando…
Cruzo meta, me aparto, corro hacia algún otro sitio ., me entran unas ganas horrorosas de vomitar… busco sombra y me tumbo.
No veo a nadie…ahora no puedo…
Me he vaciado.
No he sido lo rápida que había soñado.
Pero lo he dado todo.
En esta ocasión, no he podido más.
Estoy contenta.
¡Y hemos logrado el primer puesto!
Un regalo que no esperábamos pero que nos habíamos ganado a pulso…
El triskel con sus brazos, ruedas y piernas, había sudado para poder unir a un equipo de mujeres con ganas de disfrutar dándolo todo.

Podría haber sido más rápida, pero no mejor.
En esta ocasión no.
Pero habrá otras.
Y aprenderé a correr por ese medio asfaltado…y quien sabe…
…cuan rápidas pueden llegar a ser mis piernas...