Sin ser una deportista de élite.
Sin ser una corredora de pódium.
Ni siquiera de las que compite demasiado durante el año.
Una marca deportiva ha escuchado mi historia y se ha embarcado conmigo, rumbo a América.

Al igual que el origen de esta empresa, donde los bravos pescadores vascos partían hacia Terranova en busca de ballenas, cogeré un medio de transporte para que me lleve a vivir, en condiciones similares, lo que estos hombres sintieron en su piel: las duras condiciones metereológicas del norte de América durante un esfuerzo físico extremo.
Ternua (Terranova en vasco) me acompañará en este sueño mío.

No sé muy bien la razón de su respuesta afirmativa a mi proyecto.
Solo sé que fue prácticamente inmediata y con estas palabras: “Vamos a por ello”.

Pues sí Ternua, iremos a por ello.
Yo pongo la ilusión y mi fuerza.
Y mi armadura Ternua es un seguro que aplaca mis miedos al saber que las prendas que llevaré son de una marca de referencia mundial por su seriedad y buen hacer.
Gracias por el sí.
La Iditarod será un perfecto banco de pruebas para demostrar que Ternua puede con todo.

Ahora… ¿podré yo?
¡Lo intentaré!
¡Claro que sí!
¡Vamos a por ello!
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