LA ILUSIÓN MUEVE MIS PIERNAS

Sueño encerrado

Susana Gómez Castiñeira, trail, España

04 Mayo 2017

Hace tiempo que una idea ronda la cabeza de mi compañero de sueños, una idea que surge casi al unísono hace meses y que yo la dejé en el mismo lugar de donde había surgido: los sueños.

Por circunstancias de la vida, de nuestra historia deportiva, mi compañero Sombra anda con una lesión más o menos preocupante y más o menos limitante a la hora de dejar volar las ganas .

Normalmente cuando sueño, cuando una idea aparece en mi corazón y este chispea, cuando ese sueño me hace temblar el alma de miedo y me carga de dudas, es el momento de admitir que me he enganchado a él, al sueño de intentarlo.

Durante estos meses he sido bastante realista y he sido paciente con lo que teníamos delante y con la posibilidad de tener una temporada deportiva en soledad y sin sueños por los que luchar (sinceramente creo que sueño siempre en el formato dúo).

Mi trabajo es complicado en cuanto a horas de dedicación y a estrés acumulado (casi siempre en mis meses de carga máxima de entreno) y ver delante de mí que esos meses se acercan y no tengo objetivo deportivo por el que luchar, liberar tensión y respirar, me asusta un poco.

“Creo que me vuelvo muy “troll” cuando no tengo horizontes que perseguir”

Mi equilibrio se rompe cuando no sudo por llegar a la hora 25 del día…

Es una forma de vivir loca y con muchas frustraciones por querer ser suficientemente completa en cada una de las facetas de mi vida (algo lógicamente imposible cuando le das pasión al día queriendo hacerlo absolutamente todo).

Estoy metida de lleno en mi objetivo de publicar mi historia de Alaska en un libro al que tengo que dedicarle diariamente horas del tiempo, mi tiempo. Y, aún así, con este reto tan increíble, estoy rara y mi mente necesita sudar y batallar un sueño que lleve a mi físico y a mi mente a quedarse en blanco por el esfuerzo.

Mis amigos me aconsejan que no haga tanto…que  para qué…

Para qué…

Para qué…

En una semana recorreremos la tercera isla en patinete con nuestro proyecto Educ-ando, donde cargaremos mi web con contenidos referentes a la isla para los niños que quieren saber un poco más sobre Canarias. Mientras, nosotros patinetearemos hacia un objetivo en lo alto: llegar al Roque Nublo.

Una vez allí, lo escalaremos en toda su longitud (un poco más de 70 metros)

Con solo pensarlo, me tiemblan las piernas. Y no será por el cansancio de llegar allí en patinete, no.

Será mi primera escalada en serio. 

Espero que pueda con ella.

Y con ello, terminando esta isla, veremos cómo reacciona la lesión de mi Sombra.

Esa que me hace estar con mis sueños guardados porque sé, que si salen, no podré controlarlos…

Por eso, de nuevo, toca  probar a ver qué ocurre.

Y ya veré si puedo gritar dentro de poco que mi sueño del 2017 podría ser increíble, emocionante y duro…

Y ya no digo más.., que me entra congoja… y aprieto la mandíbula de frustración…

Qué cosas tienen mis sueños…

Ni siquiera han salido y ya están empujando fuerte…