Cada cuatro años, desde que era una cría y soñaba en llegar a ser algún día olímpica (he dicho “soñaba” pues mi mente, desde temprana edad, se situó en el plano real del panorama deportivo en España), mis dientes rechinan y mis puños se aprietan con ganas de golpear al aire, o a una pared, por la impotencia de ver, desde siempre, lo mismo cada Olimpiada: el arte del critiqueo y análisis “superprofesional” del español teleolímpico.

Como el que analiza y critica cada golpeo, regate o forma de juego de ese jugador de fútbol galáctico, nos vanagloriamos de soltar, cual analista deportivo, el error en la técnica poco elegante de ese saltador de trampolín, o en la falta de velocidad de ese corredor de pista, o de ese ciclista que nunca está a la altura en la cita olímpica…

Ni que decir tiene que las megaestrellas nunca se esfuerzan lo suficiente en los Juegos porque.., no pagan lo suficiente, o de los paquetes de deportistas que pierden a las primeras de cambio, sin darnos el gusto de vibrar con España en las finales respectivas.

-¡Vaya pandilla de inútiles vistiendo el chandal nacional!- se atreven a soltar desde el sofá y el aire acondicionado a tope.

Cada cuatro años.., lo mismo…

¿Cuándo será el día en el que el deporte en España sea cultura de vida?
¿Cuándo nuestras jóvenes generaciones de deportistas podrán trabajar duro y enfrentarse en las mismas condiciones que las grandes potencias en el deporte?
¿O se creen que en EE.UU. las megaestrellas salen por genética?
¿Querrá mi hija dedicarse al deporte que le guste? Upps…,¡si lo que quiere ser ella es cantante! ¡o cocinera!
¿Deportista?¿En España? ¡Ja!
Inteligente que es mi niña…

Y si aspiramos a 18 medallas, tras años y años de desidia gubernamental, muchas son en proporción a lo invertido por países en donde ser deportista es una profesión con futuro y, encima, te apoyan cual dios.
Porque esos hombres y mujeres que consiguen imposibles, son dioses y son ejemplo para todos.
Y a esos deportistas españoles que son eliminados en primera ronda, mis felicitaciones y todos mis respetos.
Como si fuese fácil llegar ahí…

Ojalá llegue el día en el que las ayudas al deportista sean una realidad y los gobiernos inviertan en educación, la cultura del esfuerzo, la disciplina y los sueños.
Y que, cada cuatro años, podamos disfrutar de nuestro equipo olímpico español con los deberes cumplidos como nación.
Porque los deportistas españoles ya hacen lo imposible estando donde están y luchando como lo hacen.
Los que no cumplen y no están a la altura no son ellos, precisamente…

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