Cuando alguien escribe una historia, la divide en capítulos, como queriendo dejar claro al lector, que pasamos página y a «otra cosa»…

Cuando una historia es escrita y vivida en torno a retos deportivos , como es mi caso, estos episodios bien podrían ser cada uno de los intentos por conseguir llegar a mi horizonte.

Incluso podría escribirla por tomos, siendo cada tomo un año, una temporada de sueños.

 

Tras mi reto de la Iditarod, en Alaska, después de muchos meses compatibilizando un trabajo loco, una familia por atender y muchos entrenamientos, una podría haber pasado página y listo.

Y eso intenté, pasar página…

Pero en la vida, la vida real, nada puede organizarse como una novela de fácil lectura, ya que en realidad, los capítulos se entremezclan una y otra vez como en una de esas novelas históricas donde condensan fechas, familias, aventuras y acontecimientos…

 

Alaska ha sido el viaje de mi vida, de eso no hay duda, al menos por el momento, y apearse del tren ha sido difícil.

Mi organismo y mi ilusión se volvieron anárquicas y camparon a sus anchas sin yo saber cómo equilibrar ese estado descontrolado.

Tras muchos meses de intentos fallidos, de luchas y trabajo paciente y consciente, llega la hora de plantearse nuevos sueños (esa premisa fue mi primera gran decisión, ya que el plan B era no buscar horizontes por el momento).

Y aquí estoy, dispuesta a comenzar un capítulo nuevo : mi sueño Trislas.

 

Cuando intenté enfrentarme a este reto después de mi viaje a tierras americanas, mi organismo se colapsó y tuve que frenar mi ímpetu y mis ganas para recuperar la salud o el equilibrio perdido.

Ahora, que estoy de nuevo en condiciones adecuadas para enfrentarme a mis sueños, no he querido abandonar lo que me lleva «chispeando» tantos meses.

Jamás había pensado hacer algo que tuviese relación con el mundo del triatlón, de hecho no considero que este sueño pertenezca a esta modalidad deportiva.

Bueno, en realidad sí, si somos estrictos.

80 kms corriendo atravesando Lanzarote de norte a sur.

15 kms nadando uniendo Lanzarote con Fuerteventura.

180 kms en bici recorriendo la isla majorera.

Las tres disciplinas del triatlón.

Ok.

Mi sueño sí tiene algo que ver con este deporte.

Está claro.

Pero como en la vida todo son matices, yo sigo visualizándome como una cabra de monte y pinto este reto con los colores de la aventura, de una aventura por tierra, agua y asfalto donde disfrutaré de este sueño como «un viaje intentando unir dos puntos», creyéndome ser una «vikinga» buscando lo desconocido y luchando contra mis propios miedos…

Poco importará como me traslade…

El carácter de «aventura», «miedos» y «viaje» es lo que hace que la ilusión ejerza la fuerza necesaria para intentarlo, a pesar de que sea un reto complicado por las distancias, las modalidades y los factores externos.

Pero allí estaré, a partir de julio de 2016, cuando las condiciones marítimas lo permitan, iniciando un viaje sin paradas hasta bajarme de la bici en la isla vecina.

 

Y como soñar no cuesta demasiado (aunque sí cumplir los sueños), intentaré de camino al reto «Trislas», en mayo, participar y terminar el «Ironman Lanzarote» .

Ahí queda eso.

He escrito «intentaré participar y terminar», porque primero tengo que ahorrar y pagar la inscripción para poder participar y , una vez logrado esto.., terminarlo será el siguiente paso.

Porque he escrito que soñar no cuesta demasiado.., pero.., ¡es mentira! 😉

Y así queda mi temporada de sueños de este año que se avecina.

 

Tengo miedo a no poder coger el ritmo en carrera.

Tengo miedo a no conseguir una técnica en el agua que no me lesione y me permita estar muchas horas braceando.

Tengo dudas, serias dudas, de poder unir 80 kms corriendo y 15 kms nadando.

Tengo dudas de cómo compatibilizar con éxito mi vida familiar, laboral y deportiva.

Tengo miedo de no poder mantener un equilibrio para poder llegar a ese horizonte.

Tengo dudas sobre el estado de mis articulaciones y de alguno de mis músculos que se empeñan a no moldearse a los cambios.

 

¿Miedos? ¿Dudas?

Tantos y tantas como se me ocurran.

Pero.., los miedos me los iré quitando de encima a su debido tiempo y a las dudas no les haré ni caso, las esquivaré con trabajo e ilusión.

 

Temporada 2016. Aquí estoy.

Un Ironman me espera.

Y un Trislas se dibuja en mi horizonte.

Comenzamos.

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