LA ILUSIÓN MUEVE MIS PIERNAS
Reflexiones tras un viaje en bici
Susana Gómez Castiñeira
31 Julio 2018

Abro mi alma al soltar letras, como siempre, incluso abro mi alma cada vez que abro la boca. Está claro, a veces a mi pesar, que soy así. Transparente y sincera. A veces me callo cuando no quiero soltar lo que siento pero quien me conoce, me coge al vuelo.

Tras un viaje de 23 días, 4.000 kilómetros, varios vídeos y fotos diarias en directo y al finalizar cada jornada, se hace difícil desnudarme aún más, exprimir del todo este viaje del que ya mis lectores saben tanto.

Mucha gente me ha preguntado si esta aventura llevará consigo un libro. Les he dicho rotundamente que no. No hay nada que contar que ya no sepan… Solo Chispa y Sombra, esos personajes de cuento que pronto verán la luz al publicarse un libro con sus aventuras, podrán absorber lo vivido en este viaje europeo y sacarle un poco más de jugo a esta aventura tan larga. La más larga que he vivido.

La más larga, aunque no la más dura.

Y creo que Ultreia Europa marcará un antes y un después en mi vida. No puedo explicarles el porqué pienso esto pero lo siento así. Quizás esté todavía con resaca, o quizás se me hayan acabado las ganas de tantas cosas.

No tengo ni idea y ni siquiera ahora es el momento de profundizar en un futuro que ni existe, ni quiero analizar a tan pocos días de terminar un viaje como este y a tan pocas semanas de intentar correr una ultramaratón por etapas de 265 kms.

Pero sí necesito plasmarlo en letras porque jamás había sentido algo así en mis otros intentos de sueños.

Creo que la experiencia, mi familia, la edad, los dos últimos años de trabajo, la agotadora búsqueda de patrocinios y el avance lento, muy lento, de regalar y hacer llegar una idea de “luchar por lo que uno cree”, han marcado mi personalidad de forma que sé que ya no soy la misma y que he madurado hacia “algo” que no me gusta, al menos tanto.

Me gustaba más la Susana de antes, menos cansada, más fresca, más divertida…

Matices, como yo los llamo, que hacen que una persona sea de una u otra manera.

Reflexiones en alto, porque sí.

¿Y por qué no?

Esta que escribe tiene tantos defectos y tantas presiones autoimpuestas que siempre, haga lo que haga, tiene un pero y un no fue suficiente.

Y este viaje, no va a ser menos.

Siempre menos entrenada de lo que debería, no pudiendo hacer todo lo que estaba establecido por compromisos familiares, laborales o desgana. Siempre detrás de un compañero de sueños, más fuerte por tantas cosas y que me hizo pensar varias jornadas “rodadas”, y en este viaje más que nunca, que soy un lastre muchas veces, muchas más de las que desearía.

(Sé también que él no siente eso, pero yo no puedo evitar quitar este sentir de mi cabeza)

Recargando energía.

Un viaje en bici de tres semanas, con casi 200 kms diarios de media, distancia que se hace increíble para algunos, pensable para otros y seguro, segurísimo, que para  mi compañero Sombra corta en kilómetros y larga en tiempo invertido (les hablo de ese regusto que se me ha quedado al bajarme de la bici, un “malestar” por no poder haber hecho más kilómetros de media diaria).

Algunos amigos ciclistas me han felicitado y me han dicho que lo que hemos hecho es un “reto monstruo”, influenciados también por el Tour de Francia que se celebró justo cuando nosotros estábamos en marcha.

Y claro, si lees los datos y escuchas otros que te dan, pues te quedas pensando un rato de cómo yo, que jamás había hecho entrenos de más de 105 kms (y llevo apenas 8 meses entrenando en este medio exclusivamente), he podido aventurarme en algo así…

En el Tour de Francia recorren 3.329 kms en 21 etapas, me decía un colega. ¿Cómo puedes tú hacer 4.000 kms en 23 ? (Si matizo, en realidad también fueron 21 sobre la bici, las otras dos pues fueron para arreglos de la rueda rota)

Yo me río, claro está. La respuesta es fácil y rápida: puedo hacerlo invirtiendo tres veces más de tiempo que ellos (y ninguna etapa ha tenido puertos de montaña ni parecidos a las etapas de montaña de la ronda francesa, de hecho el 75 por ciento de nuestro recorrido hecho, es “llano”)

Un dato que he mirado: la etapa más larga del Tour fue de 231kms y el ganador la hizo en 5 horas y 44 minutos.

Nosotros hacíamos una media de 11,30 horas sobre la bici para 200 kms.

Otro dato: el ganador del Tour consiguió ser el más rápido y regular en 83 horas y 17 minutos hasta llegar a París.

Nosotros hemos viajado en bici más de 250 horas hasta llegar a Santiago.

Matices…

“Creo que Ultreia Europa marcará un antes y un después en mi vida. No puedo explicarles el porqué pienso esto pero lo siento así

Pinceladas sobre nuestro lienzo que logró llenarse de colores, sensaciones y muchos paisajes.

Paisajes que se llenaron de olores como jamás había sentido: fresa, maíz, lavanda, manzanilla, mantequilla, trigo, lluvia…

Ciudades cruzadas que se llenaban de semáforos, tráfico, peatones, aceras, congestiones y frustraciones por falta de destreza urbana en bici…

Caminos secundarios que se bamboleaban al ritmo del trigo, la brisa y el atardecer…

Paisajes que pasaban al rodar de dos aventureros: uno buscando un destino a golpe de mapa y la otra siguiendo al mejor rastreador en bici que conozco, mientras escuchaba el renquear de una rueda que falló desde el primer día y que aguantó quejicosa muchos más, casi hasta finalizar el viaje, seis días antes.

¿Cómo se puede aguantar un ruido constante durante casi toda la jornada en tu cabeza y mantenerse “cuerda”?

Supongo que confiando que “solo es un sonido”, un ruido, y que me va a dejar igualmente rodar…

Hasta que el ruido desaparece, el malestar se esfuma por rotura total y por el posterior cambio de rueda y todo parece que vuelve a su sitio.

Eso que debería haber sentido los primeros días y que no pude distinguir por falta de tranquilidad en mi cabeza.

Le comenté en su momento a Sombra que “la experiencia es un grado”, algo que no me invento yo, claro está, pero que sí he sentido muy claramente en este viaje.

Todos mis pánicos que he tenido que pasar y enfrentarme a ellos, no se iban al conseguir subir Pirineos, por ejemplo,  no, continuaban en la siguiente cuesta con desnivel pronunciado, o en la siguiente pista un poco más técnica.

Miedos que no se van porque no tengo tiempo de rodaje (ni ganas, creo, de pasar por eso) y que solo la horas en la bici y los caminos te los quitan y los hacen muy, muy pequeños, incluso para reírse de ellos posteriormente.

Paisajes Ultreia Europa

Me he preguntado, en este viaje, cómo me atrevo yo a semejantes sinsabores…¡Con lo bien que se va sobre asfalto!  (y lo bonito que es pisar tierra…)

En la vida, el equilibrio, los pros y los contras, debemos ponerlos en nuestra balanza y saber si vale la pena o no.

En mi caso: valió la pena. Claro que sí.

Podría hablarles de países, de Noruega , Dinamarca, Alemania, Holanda, Bélgica, Francia, de España y su transitado Camino Francés hasta Santiago.

Dinamarca el país más sosegado, Noruega el más sorprendente y el resto, muy lindo.

¿Cómo poder describir 4.000 kms en una crónica? Yo no me veo capaz. En mi retina se quedan muchas cosas hermosas, miles de insectos, gentes y culturas, horarios de apertura y de cierre de supermercados, ciudades, bosques, cultivos, atardeceres y amaneceres, tormentas de verano, mucho calor, algo de frío (poco) y muchas jornadas que ir superando pedalada a pedalada.

Y un día, cuando ya crees que podrías continuar así toda una vida, llegas a tu destino, donde te espera el abrazo y el recibimiento que querías y que habías visualizado tantas veces sobre la bici.

Mi hija, un abrazo, y mis palabras en su oído diciéndole lo que necesité en ese momento , siendo consciente que en ese instante solo estábamos ella y yo en una plaza enorme y abarrotada de gente.

Y a muchos metros, alejado de los que nos recibían, estaba mi Sombra. Supongo que observando a los peregrinos llegar a la Plaza del Obradoiro, algo que le gusta tanto hacer.

Y, quizás, vio llegar a una ciclista, con aire de peregrina, tozuda y callada , que se bajó de la bicicleta tras 4.000 kms hechos y que en ningún momento miró a la catedral.

No era su destino.

Esa peregrina abrazó emocionada a su gente y observó como su Sombra no estaba cerca, tras 23 días cuidando de ella y corroboró, en ese preciso instante, que el sueño Ultreia Europa había terminado.

Ella bien sabía que su Sombra se había despedido antes de llegar a esa plaza, tras un abrazo y 23 días persiguiendo un sueño.

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Reflexiones en el tintero:

-Solo mi mente pudo hacerme rodar en los momentos más complicados.

-Compartir con todos este viaje me ha dado muchas cosas buenas.

-En silencio tantas horas. Y mi cabeza hablándome sin parar.

-Lo intentas, te concentras y , sorprendentemente, has llegado.

-Nada es más grande que tu intento por alcanzarlo. Ninguna montaña, ningún destino.

 

Agradecimientos:

-Gracias por el cariño y el apoyo. Me he llenado de ellos y es reconfortante.

-Gracias a todos los que recibieron mi postal ilusionada. Ha sido increíble la experiencia.

-Gracias a esa gente que estuvo ahí cuando más lo necesité, sin más pretensiones que la de ayudar a una soñadora a cumplir un sueño. Ecosprint, Yera…(ya saben)

-Gracias a los patrocinadores (Ayto de Haría, Más Deportes Lzte, Sand Beach Active, IFAL Lzte, Ternua y Aloe Plus Lzte) por convertir un sueño en un intento.

-Gracias a Marcos y a Minerva por abrirme los ojos a un mundo tan poco conocido.

-Gracias a mi familia por dejarme realizarme como mujer, aún echándonos tantísimo de menos.

-Gracias a todos los que estuvieron y a los que querían pero no pudieron estar en Santiago recibiéndome (la empanada estaba riquísima)

-Gracias a los que no nombro pero que han tirado de mi en cada pedalada, más incluso que yo misma.

-Gracias a los que no me han dejado abandonar.

-Gracias Sergio.