LA ILUSIÓN MUEVE MIS PIERNAS

Palabras y pensamientos “bomba”

Susana Gómez Castiñeira, trail, España

04 Mayo 2017

Anoche me fui de cena con dos amigas.
Era la primera vez que compartía un momento así de íntimo con ellas alrededor de una mesa, comiendo, y sin estar trabajando (al menos yo).
Surgió de la nada, de una necesidad de charlar y de una rápida respuesta de convocatoria por mi parte:
-Tenemos que quedar un día para cenar- Me comentó una de ellas.
-¿Mañana?- dije yo.
La respuesta no dio pie a apuntar nada en nuestras agendas llenas de cosas por hacer. “Mañana” era la fecha, “mañana” no daba pie a excusas futuras o inesperados quehaceres.
Puede que esta sea la fórmula perfecta para vivir: ganas, decisión e instinto de sorpresa y aprendizaje.

La cena:
Tres personas, en un sitio agradable y acogedor, una noche sin prisas por ser festivo al día siguiente y muchas ganas de escuchar y ser escuchada.
Me dio la impresión de haber acaparado toda la conversación…¡cómo siempre!
No me pregunten el porqué, será que hablo mucho, o será que hablo poco de mi en mi rutina diaria. Algo que hace que estalle una Susana parlanchina y apasionada en mis encuentros donde se habla y se escucha con interés.

El tema:
Comenzó con la muerte. Ese fue el tema inicial de la velada en el que comenté varias experiencias con ella, todas en primera persona y todas con carga fuerte emocional…
Y claro, si juntas emociones, pasión y un tema interesante y tabú.., ¡wow! ¡audiencia captada!
Tanto que terminé hablando de mis frustraciones como mujer, de mi cobardía por no tener “cojones” de soñar en alto e intentarlo cada vez que me imagino una gran aventura que alcanzar. Frustraciones de mujer responsable para con todos e incluso para con la educación del siglo quince donde se tenía claro el papel que debía tener la mujer en el mundo. Frustraciones contadas a grito desesperado a dos amigas asombradas por lo que oían de Susana, la valiente aventurera en el frío que no tiene miedo a menos treinta grados y en cambio tiene tantos a temperatura ambiente (y canaria).

“Y claro, si juntas emociones, pasión y un tema interesante y tabú.., ¡wow! ¡audiencia captada!”

El resultado:
Una cena corta con ganas de continuar. Quizás porque las palabras fueron tantas que los tres comensales se han sentido con ganas de continuar la velada y la conversación en otra ocasión para continuar escuchando y hablando. Para liberar palabras guardadas sin prejuicios y sabiendo que no harán daño a los comensales que comparten mesa en esta ocasión.
Charla apasionada, liberadora e inocua para el que recibe pensamientos “bomba”.

La reflexión:
Me he despertado sorprendida. ¿Por qué hablé tanto y tan profundo? ¿Era tanta mi necesidad de liberación? ¿Estoy realmente tan frustrada?
He vivido esta mañana pensando en ello, asustada.
¿Tengo tanto dentro?
¿Por qué no suelto de una vez todos mis sueños y mis anhelos y comienzo a lucharlos?
¿Cobardía?

¿Tú también escondes sueños?
¿Estarán siempre ahí?
¿Se puede vivir así?

Vivir y ser feliz con uno mismo, digo…