LA ILUSIÓN MUEVE MIS PIERNAS

No, no me llamo Manolo. Mi nombre es Susana

Susana Gómez Castiñeira

29 de enero de 2018

Hace tiempo, quizás demasiado, por eso de no escribir cuando hay tanta agitación social y dejar que las aguas se tranquilicen un poco, para poder aclarar las ideas y no dejarme arrastrar por el movimiento de las masas, quería escribir sobre ser mujer y vivir en sociedad (en una sociedad como la nuestra, digo).

Tengo ovarios, los tengo bien puestos y no pretendo cambiarlos de lugar, ni que se me encojan ante los ataques varios que recibe una por cuestión de género.

No soy una valiente, incluso asumo muchos roles aprendidos por ser mujer y hacer lo que “debemos” para  mantener el orden correcto en esta sociedad, el correcto para un “mundo de hombres”, claro (al menos algunos hombres y mujeres).

Me cuesta hablar mucho sobre “feminismo”, sobre “discriminación”, sobre “desigualdad”, porque tengo muchos más amigos hombres que me respetan como persona que hombres que no lo hacen. Y me fastidia hablar en “general” cuando en mi realidad más cercana me siento casi siempre muy respetada.

¿He dicho casi siempre?

¡Upps!

Pues sí.

Lo he dicho.

Me encanta ser mujer, pero me horroriza tener que parecerlo.

Me pierdo cuando tengo que ser la madre estándar correcta ( o al menos “algo así” ante el resto de las mamás).  No sé qué es eso de ser/parecer  la madre casi perfecta. ¿Que sabe cocinar? ¿Que sabe planchar? ¿Que es la chófer ideal para los quehaceres de sus hijos? ¿Que su labor es “sus labores”? (Mejor dicho, ¿”las labores de los demás”?)

Me asusto cuando estoy en el trabajo y mi cabeza me dice “si te llamases Manolo esto no hubiese pasado”.

Me asusto aún más cuando estoy en casa  y mi cabeza me dice ¿sabes que lo estás haciendo por “deformación social”? (Si fueses hombre estarías ahora mismo descansando  y no con la aspiradora entre tus manos…)

No saben cuánto me fastidia que mi conciencia me de caña.

Me encanta ser mujer, pero me horroriza tener que “parecerlo”

Porque en realidad todos tenemos parte de culpa de esta gran mentira de género.

¿Quién soy yo para pegar a alguien? ¿Con qué razón? ¿Con qué derecho? Ser padre, madre, pareja, no nos da ningún salvoconducto para ofrecer respuestas violentas a quien tenemos enfrente (normalmente más débil físicamente que nosotros)

¿O sí?

¡O sí!

Porque por lo que se ve, la comunidad en general, los vecinos, los amigos, las instituciones, callamos y escondemos.., hasta que ya es demasiado tarde.

Todos tenemos culpa.

Todos. Hombres y mujeres.

Esos que solo miran para su ombligo, esos que solo protegen lo suyo y el resto.., ¿qué?

¿Saben que por mucho que protejamos a nuestros hijos en nuestras casas ellos y ellas saldrán a la calle?

¿Es esta la sociedad que queremos para ellos?

¿Tenemos claro que ellos y ellas tendrán que enfrentarse a un mundo lleno, por ejemplo, de letras musicales irrespetuosas con las clases menos favorecidas, incluyo también aquí a las mujeres? ¿Somos conscientes que todos y todas las bailamos?

Lanzo al aire una situación social con una pregunta final.

Querido lector, sea sincero al responder (la respuesta no será para mi, ni para ningún estudio, será únicamente su respuesta):

Isabel es una mujer de más de cuarenta años. Tiene una hija y un trabajo de responsabilidad (como todos los trabajos). Tiene un marido, unos padres, unos suegros, cuñados, vecinos… Vive en un pueblo pequeño.  Tiene una pasión: la aventura. Dentro de medio año se irá un mes a vivir un nuevo reto deportivo.

Pregunta: ¿Qué es lo más duro y difícil a lo que Isabel se tendrá que enfrentar antes de partir hacia ese nuevo reto?

  1. Al duro entrenamiento.
  2. A sus responsabilidades para con la familia.
  3. A la presión social por irse un mes.
  4. A todo lo anterior.

Lanzo al aire otra situación social con una pregunta final.

Querido lector, sea sincero al responder (la respuesta no será para mi, ni para ningún estudio, será únicamente su respuesta)

Manolo es un hombre de más de cuarenta años. Tiene una hija y un trabajo de responsabilidad (como todos los trabajos). Tiene una mujer, unos padres, unos suegros, cuñados, vecinos… Vive en un pueblo pequeño.  Tiene una pasión: la aventura. Dentro de medio año se irá un mes a vivir un nuevo reto deportivo.

Pregunta: ¿Qué es lo más duro y difícil a lo que Manolo se tendrá que enfrentar antes de partir hacia ese nuevo reto?

  1. Al duro entrenamiento.
  2. A sus responsabilidades para con la familia.
  3. A la presión social por irse un mes.
  4. A todo lo anterior.

Yo ya me he respondido.

Hace tiempo…

No, efectivamente, me llamo Susana.

Manolo no soy yo.