¿Qué me dirían si una mañana, hace un par de semanas, por las casualidades de la vida, me invitaron a un café y acepté? (rara vez lo hago, he de decir que casi siempre los rechazo por falta de tiempo)
¿Qué me dirían si en ese café hablamos de carreras, de cuidados musculares y de un toro?
¿Qué me dirían si tras unas cuantas anécdotas y unos sorbos de café, surgió mi personaje deportivo y la “ilusión de mis piernas”?
¿Qué me dirían si tras ese café y transcurridos diez minutos, en mis manos tenía una crema y un toro en mis retinas?
¿Qué me dirían si en cinco minutos mis antebrazos fueron testigos de la eficacia de esa crema tras aplicarla y envolver la zona con film transparente?
¿Qué me dirían?

Yo, sinceramente les digo, que mi sonrisa no se desvaneció de mi rostro en todo ese rato, y el entusiasmo del padre de esa crema le quedaba grande a mi ilusión.
Sus palabras fueron: “Susana, prueba el producto en tus entrenamientos, no regales lindas palabras a mis oídos.Quiero saber qué opinas.Nada de mentiras”.
Y…funcionó.
¡La crema funcionó!
Con un resultado muy bueno, tras la aplicación, la “crema del toro” me va genial.
(Eso sí, en su justa medida..,¡sin pasarse con la dosis! Sobretodo para pupilas sensibles como las mías)

Y qué menos que felicitar al creador del producto…¡Felicidades!

Pero.., cual fue mi sorpresa que.., tras esa prueba había otra razón…
A los pocos días recibo un mail:
Physiorelax, la “crema del toro”, ¡quiere patrocinarme esta temporada!

¿Pero qué pasa?
¿Por qué a mi?
Dos marcas entusiastas, cada una en su sector, quieren ayudarme en la consecución de mis sueños deportivos de este año.
Hace un mes Sands Beach Active me regalaba su apoyo.
Ahora, le toca el turno a Physiorelax, un producto para mimar la musculatura resentida y para recuperarla tras los esfuerzos deportivos realizados.
Dos versiones taurinas: efecto frío y efecto calor.
¡Y las dos me van de lujo!
¡Gracias!