Ganándole horas al calendario, al día limitado y corto, donde se hace difícil enmarcar tanto entreno sin dejar de lado tanta y tanta responsabilidad y tantos y tantos quehaceres…
Comiéndome la noche y dejando de lado al sueño y las tan necesarias horas de descanso en fase rem.., entreno, entreno y entreno.
Sábado
Tres de la mañana. 
Tres horas y quince minutos. 
Tres modalidades: patín, carrera y pique con mi compañero de viaje.
Sin coches por la carretera por ser horas poco probables para estar despierto , patino por medio de los dos carriles.., cual loca siguiendo una línea blanca y gozando de una libertad que con el sol alumbrando se hace imposible.
¡Qué sensación sentirte reina del mundo durante esas horas! 
Avanzo, subo, me caigo, sigo, avanzo , subo, subo, subo y llego a donde ya no hay nada que recorrer.
Mochila, zapatillas y ahora.., a correr, a deshacer el camino patinado en busca de descanso y el goce del deber cumplido.
Carrera vertiginosa a velocidades muy difíciles de lograr hace unos meses.
Puedo ir rápido.
Incluso más rápido sin que mi corazón diga “hasta aquí no más”.
Tras dos horas de trabajo muscular…, en subida.., puedo ser veloz y disfrutarlo…
¿Pero qué han hecho conmigo?
No puedo ver el paisaje a esa velocidad…
¡Socorro!
La transformación continua…
Sigo cambiando y disfrutando de otras posibilidades y otras formas de observar lo que me rodea.
El pasado sábado quise ir rápido.
Y lo logré.
Ahora mi miedo aumenta…
Me asusto.
Sé que podía haber dado mucho más…
Todos podemos…
….llegar más lejos, más lejos…