9 buenas razones para no ir a Finlandia en invierno, sin saber nada de nieve y salir gustosos y valientes en la etapa más larga de la Border to Border (cuando mucha de la gente de nuestro nivel optó por recortar el recorrido y salir más tarde):
1.     Picos de temperatura de hasta menos cuarenta bajo cero.
2.     Dedos de las manos y pies en peligro auténtico de congelación.
3.     Cara en riesgo de derrumbe por la cantidad de escarcha acumulada en cutis y témpanos de hielo en pestañas y cejas (y bigote si lo tuviese) debido a la sudoración en sock con el frío.
4.     Neuronas paralizadas por la poca ropa y sin querer actuar con semejante temperatura. Mente en blanco nuclear. Game over. Out of service.
5.     Tobillos con botas a estrenar que sufren las miles de repeticiones en movimiento cada día con calzado no hecho para ese pie “encholado” todo el año.
6.     Codos con algún “cable suelto” de tanto bastonear.
7.     100 deslizamientos por minuto durante ocho horas diarias.., dan un total de….un infierno corporal.
8.     100 deslizamientos con su correspondiente bastoneo… dan un total de…una locura en movimiento.
9.     Los avituallamientos.., si están cerca genial, pero si están lejos…,mejor saca la navaja y dedícate a la “matanza del reno” para llegar airoso …
Nueve razones que han hecho que yo, hoy, no haya podido con más.
47 kms.
Hasta aquí.
El frío pudo con mi locura.
9 buenas razones para  ir a Finlandia en invierno , sin saber nada de nieve y salir gustosos y valientes en la etapa más larga de la Border to Border (cuando mucha de la gente de nuestro nivel optó por recortar el recorrido):
1.      Es una auténtica aventura.
2.     Te das cuenta de que tu límite no está aquí, está más allá de ese horizonte.
3.     Conoces tus verdaderas limitaciones y luchas como sea para vencerlas.
4.     Los paisajes son tan espectaculares que no existe ninguna cámara capaz de captar lo que uno siente cuando está en medio de ellos.
5.     El silencio de miles de árboles a tu alrededor es sobrecogedor.
6.     El hilo musical de mi compañero en constante funcionamiento sobre la tundra finlandesa no lo paga ninguna Master Card.
7.     El saber que no eres más que un animal más allí, te hace ponerte en tu sitio en este planeta. (Y yo soy ave tropical…).
Darse cuenta de ello, es una sensación de paz, de unión con el medio. Una auténtica lección de humildad.
8.     El apoyo de los que te quieren es abrumador. Sentirse querida es lindo, muy lindo.
9.     Porque soñar y luchar por ese sueño es suficiente razón  para sentirse muy feliz por ello, en Finlandia o en la Luna.
Hoy, lo de menos, es que ya hemos pasado el ecuador de la prueba.
Hoy el protagonista ha sido el frío.
Y me alegro de haberlo padecido hasta este extremo.
Otra experiencia para mi corazoncito, para mi alma, para mi cuerpo y para mi mente.
¡Y qué experiencia!