LA ILUSIÓN MUEVE MIS PIERNAS

Gracias, de corazón.

Susana Gómez Castiñeira

14 de mayo de 2017

Hace unos días una amiga me comentaba que no estaba de acuerdo con la perspectiva de mi forma de afrontar los sueños, mis retos.

-Susana, parece que te enfrentas a tus sueños por encima de todas las cosas y yo no lo veo así.

Me hacía entender que yo, cuando decidía ir a por un sueño, “arrasaba” con todos los impedimentos e iba hacia el horizonte sin ser consciente de que la consecución de ellos dependía en gran medida del apoyo de quien me rodea.

Me quedé pensativa.

Incluso rebatí el tema con profunda convicción de que SÍ contaba con mi gente y de que SÍ tenía muy claro que, obviamente, sin ellos no podría soñar (al menos de la misma manera).

O eso pienso yo.

Unos días después, y dándole vueltas de nuevo a ese “pensar”, me he vuelto a preguntar y a autoanalizar:

¿Y si yo lo doy por sentado y mi gente no nota que ellos son básicos para mí?

Mucha gente quiere con locura a su pareja, a sus hijos, a sus padres o amigos pero, como es algo “lógico”, no lo demuestran con suficiente “claridad”.

Faltan abrazos, caricias o decirlo a la cara tantas veces como haga falta, a demanda o por necesidad…

¿Y si mi amiga tenía razón?

¿Y si no he dejado claro que “mi gente” son lo más importante en la consecución de mis sueños?

Vemos las cosas como somos.

No como son

He revuelto el armario de mis sueños, los he ordenado y sacaré en breve nuevos retos.

Me apetece.

He tenido que hacer esa temida “limpieza primaveral” para dejar mi madriguera preparada para mis nuevos pasos.

Y, antes de salir al bosque, necesito dejar plasmado por escrito, donde mis sentimientos y pensamientos no suelen escaparse a mis ansias de expresión y son más pausados y claros, que no puedo soñar , ni siquiera plantearme un sueño, sin antes tener claro que los tengo a mi lado, ofreciendo su apoyo incondicional y sus ganas de ayudarme acoplando sus vidas para que mi sueño sea menos complicado.

Sé que mi hija prefiere a una mamá que la lleve a sus actividades, que esté en casa cuando ella llegue, que le prepare ese cacao “con amor” y que la arrope cada noche antes de rendirse al día.

Sé que mi marido prefiere a una compañera de vida que esté más centrada, menos cansada, menos derrotada tantas veces y con un humor que añora (el buen humor, digo) y que últimamente el trabajo y mi falta de búsqueda de horizontes me roba y me pinta de tonos grisáceos.

Todos quieren a Susana en sus zonas de “confort” pero también tienen claro que esa Susana no es la que ellos reconocen como tal.

Mi hija me pregunta: ¿Estás bien, mamá? (yo le contesto que sí, y es la verdad, pero ella me recalca que parezco triste)

Mi marido me observa y se silencia cuando me ve horas y horas enfrente del ordenador trabajando y sin salir a entrenar como antes.

Sabe que estoy luchando contra mis miedos y mis dudas.

Que estoy buscando un equilibrio que no encuentro.

Y ambos saben que, a pesar de estar en donde ellos quieren que esté (cerca de ellos), no soy yo.

Al menos como ellos quieren verme.

“Mucha gente quiere con locura a su pareja, a sus hijos, a sus padres o amigos pero, como es algo “lógico”, no lo demuestran con suficiente “claridad”

 

Lo que les hace GRANDES y de auténtica ADMIRACIÓN es eso precisamente.

Odian el momento en el que parto, pero saben que seré feliz buscando por unos días un horizonte soñado.

Atrás se quedarán meses de mucha lucha para todos. Y, a pesar de esa marcha, están orgullosos de haberlo conseguido una vez más (entre todos).

El querer se demuestra de muchas formas, está claro.

Yo intento hacerlo, demostrándole a mi hija que crece en un mundo muy “loco” que hay que lucharlo constantemente para realizarse como persona.

E intento además, no  quedarme en mi zona de confort y ser un adulto “tipo”.

Me gusta mostrarle a mi hija que hay muchas maneras más de vivir.

Y las más “revitalizantes” pasan por salirse de la “zona segura”.

No quiero una vida programada en modo “normal”.

Ni para mi, ni para mi familia.

No quiero descansar y dejar de imaginarme muchas cosas buenas y que impliquen trabajo.

Quiero revolucionarme y crear revolución.

 

Conociendo el mundo

 

Creciendo juntas.

Y hoy necesito dejar claro, que somos una familia de revolucionarios de la vida, que se imaginan un mundo mejor fuera de lo que sería más fácil .

Y necesito gritar y dar las gracias por todo en mi vida a mi gente.

Sin ellos NADA hubiese nacido, ni caminado, ni alcanzado.

NADA.

En breve, más.

El equipo estará preparado para la pretemporada y para luchar en la liga de los sueños.

Me siento una afortunada por ello.

Y estar fichada en el equipo es lo más grande.

GRACIAS.

 

Y para que quede todavía más claro diré cinco cosas a modo de epílogo directo a mi familia:

-OS QUIERO.

-OS QUIERO, PORQUE SÍ.

-OS QUIERO, POR QUÉ NO.

-OS QUIERO, CÓMO NO.

-OS NECESITO PARA SER LO QUE SOY.

(Y pido disculpas a toda mi gente, por si no dejo claro en  muchas ocasiones lo importante que son cada una de las personas que nos rodean. A todos: GRACIAS por acompañarme en mi vida)