¿Qué ocurre cuando la mente corre más rápido que tu vida?
¿Y qué ocurre cuando tú corazón se sale del cuerpo al querer perseguir esa mente esquiva?
¿Cómo equilibras el querer con el poder ?
¡Ay! Si mi vida no tuviese tantos deberes… ¿A dónde me llevarían mis pasos?
¿Al horizonte quizás?
Esa línea que abarca todos mis sentidos…
Aquella que encuentro en mi camino, cada vez que levanto la vista del suelo…
Soñar…
Planificar…
Volar…
Llevo una temporada, tras nuestro periplo en Alaska, afilando mis garras sin querer abandonar la senda de mis sueños . Senda que normalmente comparto con mi Sombra. Senda que se desdibuja por momentos por tantos y tan diferentes motivos.
¡Cuántos sueños por caminar!
Y.., esta vida no me da…
La rutina, los inconvenientes, los deberes y las responsabilidades, me lo están poniendo complicado…

Cuando sueñas en equipo.., no hay sueño sin él.

¿Una pausa para soñar sola? Uff, se me hace extraño y duro.

En unos días, sabremos el alcance de un disparo que ha dado de lleno en el centro de la diana de nuestros planes.
En unos días, mi vida continuará, como cada día, pero mis sueños presentes tendrán que replantearse.., o no…

Las lesiones son esa prenda que nunca queremos llevar puesta.
En este caso, mi Sombra, está a punto de pulsar el botón de Reset o Play…

Las fichas en el tablero están claras.
Toca arreglar el chasis para poder sostener un motor tan potente.
En unos días… Sabré qué soñar en los próximos meses.
Porque, en la vida, siempre hay hueco para todo. Incluso para reinventarse.
¿Y soñar?
Eso siempre.

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