LA ILUSIÓN MUEVE MIS PIERNAS

Días sin luz

Susana Gómez Castiñeira, trail, España

04 Mayo 2017

Hay días en los que te levantas y mejor no haberlo hecho, mejor dicho, sí merece la pena levantarse pero hubiese sido mejor afrontar las situaciones del dia de otra forma y con otro talante…

Esos días en los que crees que has retrocedido siglos en la evolución humana y te has convertido en Neandertal (si es verdad que eran menos civilizados que el Homo Sapiens).

Me niego a analizar al resto de la humanidad y a los más cercanos a mí y con los que me relaciono. No soy quien para hacerlo. Sus razones tendrán de actuar como lo hacen.

Hablo de mi y de esos días confusos y que dañan tantas cosas que has intentado construir de la mejor manera posible.

Al menos de la mejor forma que yo sé.

Me falla la forma de comunicar. Creo.

Lo tengo claro en mi mente y pienso que el resto de Homo Sapiens entienden a la perfección mi forma de vida y mi pensar.

Quizás analizo cada detalle hecho con demasiado ahínco y no es esa la forma de solucionar nada.

Cuando se cae un castillo de naipes la forma de construirlo otra vez es fácil. Pero la vida nada tiene que ver con una baraja. Nada.

Cuando las verdades hacen daño, las que dices tú y las que escuchas.

Cuando la realidad no era la que estabas viviendo y te quedas con los ojos como platos y el alma dañada.

Cuando no actúas ni resuelves nada por puro desconcierto y frustración, es entonces cuando me planteo si esta vida de sueños en frío, sueños en vida y forma de vivirla de esta manera tan atípica para algún sector social vale la pena lucharla o si es realmente egoísta por mi parte hacerlo así.

Lo mejor de todo y hablemos claro del asunto, es que si fuese uno de esos personajes “influencers” de las redes sociales, a los que las marcas les subvencionan y les hacen la vida más fácil para poder continuar con esos mensajes mañaneros entrenando y demás, y alguna marca diese un golpe en la mesa y dijese “vale la pena este proyecto deportivo tuyo”, esos sectores sociales que dudan y me hacen sentir egoísta por “solo” pensar en mi…, cambiarían radicalmente su concepto sobre lo que hago…

“Y me planteo si esta vida de sueños en frío vale la pena lucharla””

Cómo el refrán que empleaba Cervantes en su Quijote: “Tanto vales, cuanto tienes”

Hoy en día lo adapto a un ¿”Tanto vendes, tanto vales”

Es triste que piense que si fuese hombre los matices también cambiarían.
Es triste tener que gritar que no pienso en mi. Que esto no va solo de una persona que se va de viaje a disfrutar de su pasión.
Mi pasión es vivir y vivir cada día fuerte, positiva y feliz por intentarlo.
Ser ejemplo de mujer que lucha por lo que quiere es mi obsesión para con mi hija. Me horroriza que crezca y me visualice en la cocina cuidando de los suyos. No quiero que piense eso de mi. Y no porque esté mal, nada de eso. Necesito que mi hija piense en su madre y en su padre como “personas” también. Hombre y mujer que luchan por realizarse individualmente para ser mejores y más felices dentro del seno familiar.
No quiero el rol de madre como el único. Cada madre es mucho más que eso.
Y escribo y lloro, quizás sea mi entrada bloguera más íntima, en la que “escupo” lo que necesito gritar, sin atender a las formas o si hiero o no a alguien
Solo necesito soltar algo que los míos saben muy bien pero que a veces necesito creérmelo de nuevo…
Porque hay días en los que levantarse vale la pena pero vivirlos se hace duro.
¿Merece la pena lo que hago?
Pues mi respuesta es clara, a pesar de que me cueste reconocerlo:
La lucha es difícil, encontrar equilibrios es casi un imposible, pero estoy en ella, no la abandonaré, por muchos días como estos que haya.
En la balanza para encontrar la estabilidad, la semifelicidad, no hay un solo concepto. No puedes poner solo a la familia, por ejemplo, para ello. No. Por mucho que nos sintamos geniales al decirlo, “lo más importante es la familia”, porque eso no es del todo cierto. Sí, es tremendamente importante la familia, pero el resto de cosas también lo son, menos vitales puede ser, pero necesarias.
¿Vivimos todos en una falsa realidad de conceptos que están bien o no?
Porque si para todos nosotros lo más importante es la familia, ¿qué hacemos con nuestros móviles en las manos a la hora de estar con ella? ¿o que hacemos dejando a nuestros hijos clavados a una tablet para poder estar tranquilos? ¿o cuánto hace que llamaste a tus padres para ir a dar un paseo o a tomar un café porque sí? ¿y esa salida para ver las estrellas con tus hijos para respirar ese concepto familiar que tenemos en mente?
Y ahora porque hablo de familia, pero podría escribir otros conceptos en estas letras y sería algo parecido. ¿Hablamos de educación? ¿De cultura?
No sé.., está claro que mejor estaría calladita. Sería más fácil quedarme en la cocina haciendo la comida preferida de todos y dejar de soñar me haría el camino más sencillo y muchas veces más reconfortante.
Pero paso.
Y no diré “mañana será otro día”.
El camino hay que continuar avanzándolo hoy, ahora.
Y ya veremos cómo salgo de esta.