LA ILUSIÓN MUEVE MIS PIERNAS

Sueños

Susana Gómez Castiñeira

19 de marzo de 2020

Cuenta la leyenda que hubo un tiempo donde los hombres dominaban el mundo.

Hombres y mujeres luchadores y tenaces. Audaces en cada paso a propósito de los sueños.

Hubo un tiempo donde los padres y las madres, infundían admiración a sus hijos. Hombres y mujeres que se dejaban la vida caminando con tesón hacia sus sueños y, quien sabe, si a los de otros.

Hubo un tiempo, donde se construían grandiosos monumentos cuando el  miedo era apocalíptico. Donde el cielo azul no se apreciaba igual porque hombres y mujeres, trabajaban ensimismados y vivían sin descanso para alcanzar los sueños de otros y, quien sabe, si los suyos también.

Cuenta la leyenda , que una niña, hija de campesinos y poseedora de sí misma y nada menos, emprendió un largo viaje en busca de un sueño: una luz, una luz que le llamaba y que, por muy imposible que pareciese alcanzarla, un sinsentido dijeron sus progenitores, ella, aunque lo intentó, no pudo dejar de soñarla.

Fotografía by La Ilusión

Hubo un tiempo donde los terratenientes obligaban a trabajar largas jornadas, de sol a sol. Familias enteras encerradas en el trabajo, cayendo enfermos, para producir, producir y generar riquezas.

Casi siempre para otros.

Y la niña, absorta mirando al cielo, con las manos reventadas del trabajo, decidió que debía continuar su camino, aún en soledad, para poder encontrar su luz, su sueño.

«Fueron las épocas del miedo apocalíptico, cuando las sociedades se hicieron grandes»

Letras para mi día 5

15:47 horas

Cuenta la leyenda que esa niña empaquetó sus pertenencias, un bolso vacío de cosas, y se marchó.

Saltó muros, se escondió, cruzó fronteras, lloró.

Corrió a través de praderas enormes, se apartó de caminos embarrados y peligrosos, entró en pueblos llenos de calles vacías, observó sus casas llenas de gente tras las ventanas.

Se subió a los árboles en busca de caminos por donde continuar.

Se cayó una, dos, veinte veces.

Huyó del miedo cuando éste le alcanzó.

Una, dos, veinte veces.

Gritó desesperada de dolor, de angustia y dudó.

Fotografía by La Ilusión

Dudó del sentido de este viaje.

Dudó de sí misma.

Dudó si soñar o regresar a casa a vivir el sueño de otros.

Dudó si el miedo era mejor consejero que la pasión.

Dudó de los sueños.

Cuenta la leyenda que un día esa niña, dudando, llorando y con miedo, levantó la mirada que observaban a sus pies cansados, y vió, al fin esa luz que soñó.

Había llegado.

Allí estaba.

Su luz.

Cuentan los mayores del pueblo, que hubo un tiempo donde el mundo entero se paró, donde la humanidad entera se escondió en sus casas por miedo y para protegerse.

Cuentan que, aún encerrados, aún viviendo en épocas oscuras, existían mujeres y hombres que soñaban.

Cuentan los mayores del pueblo, con los ojos cristalinos de emoción y con las manos temblorosas de pasión, que fueron  ellos, los sueños,  los que mantuvieron la esperanza y la vida intactas.

Cuenta la leyenda que fueron los grandes soñadores, los que devolvieron LA LUZ al mundo.