LA ILUSIÓN MUEVE MIS PIERNAS

Temores. Temblores

Susana Gómez Castiñeira

16 marzo 2020

He salido a la calle. He recorrido calles desiertas y he llegado a un parking libre, a pesar de la hora. Todo va bien, me dije. Todo irá bien. Apenas el 20% de la plantilla está en sus oficinas. Teletrabajarán. Yo he ido para prepararlo todo y teletransportarme a un nuevo mundo en red. Sin virus que me contagien y salvaguardando el planeta. Pasan las primeras horas y veo que, a pesar del temor, continuamos cruzando las líneas permitidas para atajar la razón de la alerta nacional. ¿Cómo no acercarse para saludar? Parece fácil pero la rutina del café compartido en la oficina, solo se evitará yéndonos todos para casa o, simplemente, multar, expedientar, traer al ejército.

¿Un café solo? ¡Por favor! ¡El café mejor en compañía!

Cabizbaja y enfadada, agitada diría yo, continuo en mi oficina, viendo pasar el mundo, mi pequeño mundo laboral, por el pasillo…

Somos tan inteligentes como inconscientes.

Y parece fácil quedarse en casa, divertido y emocionante. Hasta que eres consciente que estás entre cuatro paredes y no puedes salir.

Letras para mi día 2.

Lunes. 18:23 horas.

Es el miedo. Tiembla el mundo de miedo.

Razón para cubrise bajo el edredón.

Para salir corriendo.

Para llenar el tiempo de cosas para no pensar en él.

Es el miedo. Se tambalea el mundo de miedo.

Miedo al virus.

Miedo a lo desconocido, miedo al estar en casa solo, miedo al estar en casa acompañado del que te infunde más miedo, miedo por no poder trabajar, miedo a caerse en el abismo, miedo a no estar a la altura, miedo al descontrol controlado por otras manos que no son las tuyas, miedo por nuestros mayores solos, miedo por nuestros hijos …

Miedo, eso es, M I E D O.

Fotografía by La Ilusión.

El miedo de los cobardes y el miedo de los valientes. Es el mismo miedo que a todos inunda.

Ese que te paraliza, te revuelve el estómago, te acelera el corazón.

Podríamos llamarlo amor.., pero no: es miedo.

«El miedo de los cobardes y el miedo de los valientes. MIEDO, es el mismo MIEDO»

Y no por tener los bolsillos repletos de miedo, debemos esconderlo.

Saquémoslo.

Pongámoslo encima de la mesa y observemos.

Es nuestro. De nadie más.

No se controla desde afuera. Está en nuestros bolsillos y ahora sobre la mesa.

Cojámoslo, toquémoslo.

Hagámoslo nuestro durante estos tiempos desconocidos.

Será quien nos mantega cuerdos, vivos.

Fotografía by La Ilusión

Porque el miedo mantiene con vida al león en la selva, al lobo en las montañas y a la cebra y al conejo los salva de ellos…

Es el miedo, no su fuerza o su estatus en el reino animal.

El miedo agudiza los sentidos, el miedo prioriza lo importante de lo inútil, el miedo nos hará resucitar.

Porque quizás nos creíamos dioses en una superproducción hecha a medida.

Hasta que hemos colmado el vaso de lo permitido en un Planeta con fecha de caducidad.

Tengo miedo.

Quiero tenerlo.

 Y así poder VIVIR.