LA ILUSIÓN MUEVE MIS PIERNAS

Caricias

Susana Gómez Castiñeira

17 de marzo de 2020

Levantarse a las seis y media para teletrabajar a las ocho, resulta raro. Incluso me he permitido el lujo de estar en cama hasta las siete y cuarto. Bajar las escaleras, desayunar y sentarme enfrente del ordenador, no me llevaría más de veinte minutos.

Primer día poniéndome a tono y en conexión. Adaptándome. Aunque a la media hora en mi nuevo teledespacho,  el ritmo de trabajo no varió en absoluto a mi ritmo habitual en oficina. (Han bajado las llamadas, eso sí)

He tenido alguna conversación curiosa tras tan pocos días recluidos: comenzamos a darnos cuenta que la libertad era un término mucho más profundo del que creíamos.

Curioso.

Para personas tan activas como yo, estar recluida no ha supuesto un problema (al menos por el momento). Mi rutina continua y , si no puedo entrenar, escribo, y si no escribo, leo, y si no…pienso.

Todavía no estoy estresada, ni me siento enjaulada…

Una suerte, vamos.

Los nervios y el susto no nos lo quita nadie. Es imposible. Algo así jamás se ha vivido. Y ya la gente piensa en lo que ocurrirá con tantos millones de personas sin trabajo y cuan poco aguantará un país como España, incluso el mundo entero. Quizás ha llegado la hora de que nos entre bien dentro, que el sector servicios no hace a un pueblo fuerte.., y sí el sector primario…

Los pilares.., los pilares.

Hemos pecado de vanidad.

Conclusiones que  firmo con puño y letra. Reflexiones que hago para mi, sin ánimo de sentencia.

Fotografía by La Ilusión

Y llevo dos días pensando que jamás había sentido tanta unidad a mi alrededor. Y jamás había leído tantos mensajes de cariño.

Y llevo dos días negándome a abrir decenas de imágenes y vídeos sobre el corona virus. Me enerva.

Y mis conocidos, familia y amigos, sabiendo que no los voy a abrir, continuan enviándomelos. ¿Por qué tanta necesidad de ello? ¿Soy una antisocial? ¿Una antipática?

Todo, supongo.

«Llevo dos días negándome a abrir decenas de imágenes y vídeos sobre el corona virus. Me enerva»

Y ante tanto pensamiento suelto, ayer apunté un sentimiento en mi cabeza para ponerle…

Letras para mi día 3.

17:52 horas

 

Fotografía by La Ilusión

Caricias.

¿Qué le ocurrirá ahora a las caricias?

Un gesto que me transporta a mundos tranquilos, a gentes amables y calma perpetua.

Una caricia en tu mano nerviosa, regalándote la calma.

Una caricia en tu rostro, dándome entera.

Una caricia sanadora, miles de ellas, para la piel febril de un enfermo.

Una caricia lenta y perdida en el tiempo que se adentra en las pasiones sin reloj.

Caricias…

Mis ojos hoy te ofrecen caricias etéreas…

Mis manos tendrán que esperar.

Caricias, abrazos.

¿Qué hemos hecho para llegar a este punto?

¿A dónde irán ahora todos los gestos no dados?

Tengo curiosidad en el cómo evolucionará este gesto a partir de ahora.

¿Serán telecaricias?

 

Telecuídense. Me telecuido.