Les contaré una historia, una historia real.
Lean las palabras tal cual son escritas.
No las imaginen «más grandes» de lo que en realidad son.
Si escribo «frío», no piensen en Amundsen, ni en ningún alpinista de ochomiles, ni escaladores en hielo.
Si leen «esfuerzo», no lo disfracen de épica, ni lo bañen en sudor, incluso de sangre…
Si ven «miedo» o «emociones» o «llanto», no crean que difiere mucho del día a día de cada uno de nosotros, en nuestra rutina diaria.
Les mostraré, en las letras de hoy, a una Susana muy directa, casi al desnudo, respetuosa pero punzante.
Permítanmelo, por favor.
En mi espacio.
En mi web.
Necesito buscar un hueco para ello en este montoncito de entradas blogueras.
Un hueco para mi versión más «gritona».

Faltan exactamente 10 días para aventurarme en el recorrido de la Iditarod Trail Invitational.
Una carrera grande en kilómetros y enorme para una isleña como yo.
Pero no es la carrera más dura del mundo,ni la aventura más grande jamás contada…
No lo es, por mucho que los organizadores pinten cada una de las carreras que organizan como verdaderos «infiernos».
La carrera más dura del mundo es la que cada uno se marque. Y será lo dura que cada uno establezca, y dependerá de tantos factores que, incluso preparar un 100 metros lisos, ha sido, para muchos de sus protagonistas, la razón de vivir o el muro insalvable por el que obsesionarse día a día.
No me quito «mérito» con cada una de las explicaciones de este tipo que doy. Sé lo que lucho por mis sueños. Pero de ahí a convertirme en heroína.., pues no.

Faltan exactamente 10 días para aventurarme en el recorrido de la Iditarod Trail Invitational.
Una carrera que terminará diez días después, si todo fuese bien, y en la que llevo avanzando paso a paso durante tres años.
Años de lucha «institucional» y «social».
Una guerra que he ganado a medias…
Ayudas y subvenciones para equipos, para comprar botas a los alevines, pelotas a los seniors y aumentar las arcas de algunos clubes…
Caminos establecidos en normativas, reglamentos y demás documentos oficiales para establecer ayudas a muchos deportes de equipo…
Caminos «off road» para los deportistas individuales…
Llamadas, presentación de proyectos, no una , ni dos veces…
Yo.., no lo entiendo.
Quizás sea genial que nuestros hijos tengan referentes que marquen goles, hagan maravillas en el campo, salgan de fiesta y sean felices…
El problema es que ese sueño de ser «estrella» solo lo conseguirá…uno entre un millón…
Y atrás, escondidos, olvidados, estarán mucha gente cercana luchadora, que bien podrían ser el referente perfecto para poder ilusionar a las nuevas generaciones y a los actuales deportistas «desaprovechados» por encauzarlos en una limitada «carta deportiva».
¿Niños con miedo a fracasar? ¿Frustrados desde la cuna porque no entienden que en la vida también se pierde?
¿Quien «levantará» a nuestros hijos? ¿Sus sueños de ser estrella del deporte o de la canción?
Me «calienta» el ver que en el 2015, en España, los organismos encargados de hacer grande el deporte, continúan trabajando de pena (por las razones que sean)
¿Saben? Para poder llegar a la Iditarod he trabajado más «administrativamente» que entrenado…
Y eso dice mucho del apoyo que tenemos los deportistas «fuera de carta».
¡Y después nos atrevemos a «reírnos» de la selección española de atletismo porque no consiguen más medallas!

¿Les hablo de ser mujer?
Pues no. No les hablaré de ser mujer en una sociedad española moderna como en la que vivimos porque estoy cansada de este tema.
Soy mujer, madre, trabajadora y deportista e igual que el hombre, padre, trabajador y deportista tenemos nuestros problemas y muros que salvar.
¿Diferentes?
Sí.
¿Y?

Faltan exactamente 10 días para aventurarme en el recorrido de la Iditarod Trail Invitational.
Una carrera en la que seré la primera fémina española en intentarlo.
Este hecho poco me importa.., pues para mi el camino previo hacia Alaska ha sido lo más importante de este sueño (me crean o no).
Pero lo escribo para «soltar» dos ejemplos de personaje:
-Una mujer entrenando en Lanzarote será la primera mujer en intentar recorrer la Iditarod en Alaska. 563 kms en nieve a muchos grados bajo cero…
-Una mujer, viviendo en una casa durante el tiempo que dure su periplo televisivo, donde un pijama se ha vuelto el artículo más solicitado en los centros comerciales…
¿Interesa tanto ese «pijama» como para copar horas y horas en el día de los españoles?
¿No se merecen un hueco tantos y tantos personajes increíbles que tenemos en nuestros pueblos?
¿Qué clase de periodismo ahoga a los verdaderos profesionales de la información?
¿Por qué tan poco espacio para mostrar que el esfuerzo, la disciplina y el respeto por lo que haces se merece un hueco informativo?
¿El Madrid entrenó a puerta cerrada hoy? (Vaya,¡qué interesante!)
De verdad.., es increíble.

Faltan exactamente 10 días para aventurarme en el recorrido de la Iditarod Trail Invitational.
Una carrera a la que iré con los míos, con mi gente, con mis ilusiones y mi pasión.
No seré ejemplo para casi nadie, ni lo pretendo.
Seré Susana.
Y mi hija sabrá que, para conseguir lo que una se proponga, hay que caerse muchas veces, llorar otras tantas, apasionarse en todas ellas, pedir disculpas por tantas y tantas meteduras de pata y respetar cada uno de los pasos que una dé.

Faltan exactamente 10 días para aventurarme en el recorrido de la Iditarod Trail Invitational.
Una carrera con muchas incógnitas.
Disculpen mis letras desordenadas y atropelladas.
Necesitaba aligerar mis bolsillos.
Ahora.., parece que estoy más tranquila.

Seguimos en la batalla.
Alaska me espera.
Estoy preparada.

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