LA ILUSIÓN MUEVE MIS PIERNAS

Cambio de planes

Susana Gómez Castiñeira

12 de marzo de 2018

Cuando una persona apasionada sueña, todo puede ocurrir.

Cuando lo plasma en el papel, dibujando rutas, caminos y pautas a seguir para poder llegar hasta donde una quiere, todo cabe en esa cuartilla en blanco.

Sueño, organizo y  comienzo a avanzar para intentar, en esta ocasión, cubrir una ruta de casi 5000 kms en bici, en total autosuficiencia y en un tiempo determinado (un tiempo demasiado corto quizás para un cuerpo no profesional  y , sobre todo, no “ciclista”).

Hasta aquí lo normal en mi forma de intentar retarme: soñar alto, tan alto que me genere incertidumbres y “miedos” , que me arranque de cuajo de mi zona de confort .

En esta ocasión, para la planificación de la temporada de preparación física para esos 5000, habíamos previsto dos andaduras rodadas previas para ir atando cabos y preparando el cuerpo, las bicis y la mente para la bestialidad de julio.

Dos viajes en las que metíamos a nuestras bicis en dos de las rutas del Camino de Santiago para poder tener un lazo de unión con el proyecto y el reto en sí. En julio la ruta será Noruega-Santiago , en marzo y mayo serían Sevilla-Santiago y Bilbao-Santiago.

“Cuando una persona apasionada sueña, todo puede ocurrir”

Estos dos previos al sueño europeo, se han caído.

No siempre se puede.

No siempre debes tensar la cuerda hasta límites que hagan que , quizás, se rompa.

No todo vale en esto del soñar.

Cuando vives, cuando vivo, llevo conmigo una balanza. En ella, a mi edad, ya con unas cuantas temporadas a mis espaldas, siendo parte de una familia y con proyectos laborales que “fluctúan”, pongo en un lado y en otro mis responsabilidades y mis deberes como profesional, como madre, como pareja, como persona que sueña…

Y es por todo ello, por lo  que he decidido frenarme y adaptar mi sueño a mi realidad actual.

Sin ser profesional, sin sponsors que apoyen tantas cosas (gracias a los que tengo porque no sé si podría, sin ellos,  iniciar mi sueño), con una realidad laboral distinta a la del año pasado y con una familia que quiere tiempo para ellos, tiempo de calidad, tiempo para compartir también sueños comunes, he tenido que ponerme enfrente de mi balanza y equilibrarla.

Pensé, la verdad, que ese equilibrio me resultaría más traumático pero, teniendo claro lo que en realidad importa, siempre hay maneras y maneras de continuar soñando y realizándome como persona.

Me siento orgullosa de mi paso atrás y de mi rectificar planes (pero no el destino).

Creo que ha sido un paso personal importante, sobre todo sabiendo cómo soy y cómo me pongo de “caprichosa” con lo que quiero y por lo que lucho.

En la vida no todo vale. Porque una persona es mucho más que un individuo en sí.

Formamos parte de un todo y , para poder continuar y poder llegar a tu horizonte, en muchas ocasiones hace falta dar tres pasos atrás, y contemplar los posibles caminos desde otras perspectivas.

En este soñar 2018, he dejado de ser toro que embiste horizontes.

Por mucho que haya tenido que bajar la cabeza y frustrarme por este cambio, este luchar por los 5000, me está enseñando más que todos los retos anteriores.

Quizás me esté haciendo mayor.

(Eso seguro)

Pero es ahora cuando soy consciente realmente de lo que me apasiona luchar por lo que quiero.

Porque vivir también es esto.

Sigo soñando.

Llegaré  a ese Santiago.