¿Adiós a la ultradistancia?

Tras meses de despertares nocturnos,
más de 150 noches sin conciliar un sueño continuado y regenerador.

Tras meses con molestias digestivas y extraños picores que los especialistas achacaban al estrés previo a la Iditarod y después yo me los tragué pensando que sería la regeneración.

Tras meses sintiendo que mi ilusión ya no era la misma, que mis ganas luchaban contra mi
estado cansado y aturdido.

Meses con una mente abstraída escuchando a mi cuerpo y sin saber qué hacer.

…largo es el camino de la estupidez, sin hacer caso a las claras señales…

Pausa, páusate…

El planteamiento de mi temporada era claro (al menos para mí y contraindicado por mi entrenador): la Iditarod 350 era mi objetivo principal , tres meses después Peñalara (111 kms) y en octubre ese sueño combinando tres modalidades deportivas y larga distancia.

Lo que no cuadraba , siendo la prueba de Alaska una competición nada parecida a una ultramaratón y con un desgaste general comparable a muy pocas bestialidades en el mundo deportivo, era querer correr Peñalara.

Pero me apetecía. Me apetecía montaña, me apetecía conocer la zona y me apetecía avanzar allí.
Sabía que el riesgo era grande, llevo más de un año con mucho trabajo y un reto nevado muy exigente, pero también sabía que podía parar en el momento que quisiera, antes o durante la carrera.

Meses complicados.
Batalla pasional entre mente y cuerpo.
Batalla épica entre el querer y no poder.

Ayer, unos resultados, tras visitas a varios especialistas, me han obligado a parar.
Mi hígado no se ha regenerado y no funciona como debe.
Y la raíz de mi desasosiego y descontrol orgánico es esa.

Como un castillo de naipes mi salud se ha desmoronado.
Qué curioso la cadena de procesos que nos ha llevado a dar con el problema.

Mi hígado no puede hacer ejercicio de larga duración hasta que no recupere su estado.
A mayor intensidad de esfuerzo, mayor probabilidad de aumentar los niveles de enzimas.
Me haré una analítica dentro de un mes y veremos si el daño no ha sido importante y simplemente necesitada “respirar” un poco.

¿Sabré parar?
Será curioso sentir esa frenada casi en seco.

Durante un mes disfrutaré de la práctica deportiva por apetencia y pausadamente, disfrutando de otras modalidades deportivas abandonadas por falta de tiempo (pateos, pachangas…)
Mi alimentación está ya siendo radicalmente diferente a la de hace unas semanas y mimaré al organismo todo lo que pueda.

Alimentación, cuidados, deporte tranquilo.

Pausa, me he pausado.

Siento en el alma disfrutar de Peñalara como público.
Pero será lindo ver a muchos amigos corriéndola.
Y yo estaré allí para animarles.

En un mes.., sabremos si Susana podrá continuar con la ultradistancia o si , por el contrario, le aconsejarán dedicarse .., a otra cosa.

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