Se me está haciendo complicado escribir en el blog durante esta temporada.

El objetivo de mi web no es plasmar el lado más personal de mi vida y eso, a veces, es complicado cuando las circunstancias de la vida misma te ponen a prueba y lo deportivo, lo laboral y lo personal se mezclan irremediablemente …

Han sido unos meses difíciles para centrar las ilusiones deportivas y adaptarlas al trabajo y a mi agenda familiar.

Irremediablemente tengo una obsesión por querer estar con todos a todo y, como eso no es posible, mi pecho me duele con frecuencia y mi mente se esfuerza hasta límites estúpidos para poder dividirme en dos, en tres o en las que haga falta.

Sé que cada uno es como es y yo.., tendré que acostumbrarme a ser como soy …

Es curioso como en mi horizonte del 2016 se acerca un Ironman y un proyecto bien largo y complicado como lo es el «Trislas» y ni mi mente ni mi corazón están todavía en ello…
Alaska y la Iditarod me han dejado «tocada» y mi situación laboral, que se desborda por momentos, hace que no encuentre esa chispa de ilusión que me enloquezca…

Son semanas de trabajo de «hormiga» como digo yo.
Un hacer para sumar.
Un entrenar para llegar con garantías.
Supongo que en breve llegará la motivación extra para hacer de mis entrenamientos momentos más «sensacionales».

Y , tras dos semanas locas, con la cabeza muy tocada y el estrés laboral rozando los límites normales en estas fechas, surge «La Ilusión mueve mis ruedas», un entrenamiento para las temporadas que se avecinan y unas vacaciones para mi alma…
Recorreremos Lanzarote de norte a sur en bicicleta, sin asistencia, y una vez allí cruzaremos en barco hasta Fuerteventura y la recorreremos en toda su amplitud a tiempo para poder estar de nuevo en ese barco y deshacer el camino rodado hasta llegar de nuevo a la punta norte de Lanzarote.
Alrededor de 400 kms del tirón.
A la luz del día y de la noche, sin pausa, con los descansos obligados para comer y cerrar los ojos un ratito, si el cuerpo lo pide.
Todo con el tiempo límite que nos dictan los horarios de los barcos ya que yo, sí o sí, tengo que estar en una mesa electoral el domingo a las ocho de la mañana (y menos mal que soy suplente…)
Está claro que no hay «reto» que intente en el que no tenga que «apurar» la ida o el regreso por alguna causa… Siempre hay un motivo para ajustar la agenda al límite …

Y es que así es mi vida…

Solo un ejemplo:
Ayer tarde recé para no tener que entrenar y que el entrenador me diese el «día libre» para poder organizar la mochila, la bici, las niñas, la casa y la web…
-Entrenamos-fue la respuesta que recibí.
Tocaba nadar y, tras una tarde de recados y ordenador, me zambullí en el agua a las 20 horas tras un calentamiento de gomas que dejaron mis hombros calentitos para las series acuosas…
Terminé con ganas de vomitar, destrozada y con mucho que hacer al llegar a casa.
Cena, ducha, mochila, bici, diseño ruta, limpieza, comida…
Y letras en la web.

4 horitas de sueño para afrontar la ruta bicicleando…
No está mal para tener el cuerpo descansado y regenerado para afrontar lo que me espera;)

Eso sí, rodaré con ganas de respirar un ratito tranquila y sin mucha presión horaria…
Aunque no sé si será posible pues el barco espera en el puerto… y mi velocidad en ruta es la misma que mi velocidad de crucero o mi velocidad en el monte.
Vamos.., que soy más bien lenta.
Y menos mal…

Hoy a las 15 horas comienzo a rodar.
Y les mostraré casi en directo, dos islas impresionantes : Lanzarote y Fuerteventura.
Porque la Ilusión en esta ocasión… moverá mis ruedas.

Susana_bici_1