LA ILUSIÓN MUEVE MIS PIERNAS

Ángeles

Susana Gómez Castiñeira

18 de agosto de 2019

Desde que naces hasta que mueres, durante tu crecimiento físico y tu madurez, te encuentras, en algún momento de la existencia, con personas que te aportan algo tan distinto al resto de personas con las que te relacionas, que me siento afortunada de haber podido respirar el mismo aire que él o ella respiraba en ese momento.

Personas que, aunque solo hayamos compartido cinco minutos, mucho tiempo después las recuerdas y en el rostro se dibuja una sonrisa o se te inunda el alma de bienestar.

Podría llamarles ´”ángeles”, “hadas”, “seres especiales”, ni idea. De hecho creo que en el diccionario no existe un término para definirlas, al menos yo lo desconozco.

Soy consciente de su existencia porque me he topado a varias en mi vida y todavía, casi sin recordar su nombre siquiera (en algún caso), me embriaga ese sentimiento de dulzura, de agradecimiento, de amor, de admiración, de felicidad.

En el último proyecto en el que me embarqué, el proyecto G-A-N-A-S, en el que pretendía ayudar a dar visibilidad a las enfermedades raras y terminar participando en un 24 horas rodando en el Circuito de Cheste, me he encontrado a un grupo de personas que bien podrían formar un equipo de fútbol en plan “los ángeles team”.

¿Qué hace a una persona ayudar desinteresadamente a una desconocida con tal pasión y dedicación que bien podría ser tu madre?

Y me refiero a personas que seguramente jamás vuelva a ver, pero que dejaría mi vida en sus manos porque así me sentí mientras me echaban un cabo durante mis 24 horas.

Me siento totalmente emocionada porque en mi vida deportiva y personal, sobre todo personal, tengo localizadas unas cuantas más. Más ángeles, más hadas…

Personas que hacen que valga la pena seguir luchando por lo que crees, personas que sin quererlo te aportan seguridad, energía y felicidad.

“Aunque solo hayamos compartido cinco minutos, mucho tiempo después la recuerdas y en el rostro se dibuja una sonrisa ”

Me gustaría dejar aquí plasmado mi agradecimiento a todos los que han hecho posible que este proyecto haya rodado siempre con tan buen rollo, risas e ilusión, aún siendo un proyecto que me ha dejado muy clara una dura realidad: la de los niños y niñas que padecen enfermedades raras y el trabajo y dedicación increíble de sus  familias.

Supongo que “los ángeles team” tienen mucho más claro que yo, lo realmente importante de la vida.

No tengo idea de lo que haré a partir de ahora, si continuaré rodando o si me paro y me dedico a cualquier otra cosa, no lo sé.

Lo que sí tengo claro es que el camino hasta aquí ha merecido la pena. Y no por los logros y los fracasos, no. Sino por toda la gente increíble que me he encontrado en el camino.

A todos los que me han ayudado, leído, empujado y hecho feliz: eternamente agradecida.

Y en el  proyecto GANAS querría dar las gracias a mi patrocinador principal, a Bienzobas, que sin él yo poco podría hacer ya que el matrimonio entre sueños deportivos y  economía familiar en mi caso, es casi imposible.

Gracias a Tui Coach, a Estrella, que me ha entrenado siendo yo como soy y ha hecho que disfrutase de ese juego de dar vueltas a una pista durante tanto tiempo.

Gracias a la profesionalidad del equipo de fisioterapeutas del Instituto IFAL y a su ayuda en cada uno de mis sueños.

Gracias a la Asociación Muévete por los que no pueden, por desvivirse para aportar todo lo bueno en la batalla contra las Enfermedades Raras. Marcos, Minerva.., grandes.

Gracias a todo el equipazo de niños y niñas que padecen esas enfermedades y que me han ayudado tantísimo durante todo el proyecto. Gracias a sus familias. Gracias por tanto amor y tanto ánimo. Gracias por regalarnos esperanza y fuerza.

Gracias a mis asistentes en carrera. Sorprendida y agradecidísima. Jamás he querido asistencia en mis retos, pero en esta ocasión el sueño era de “familia” y ha sido un lujo poder tener los ayudantes que he tenido. Jamás me he reído tanto durante una competición. (Ya sé la razón de mi querer parar tan a menudo)

Gracias a los que me han seguido hasta ahora en las redes, a los que leen el blog, a los que aportan en las campañas para recaudar fondos para lo que propongo, a los que han leído mis libros, a los colegios de Haría y Arrieta y a sus profes soñadoras, a todos los que quieren que continúe soñando.

Gracias a todas aquellas personas que sonríen al verme llegar, y a las que me hacen sonreír al recordarlas.

GRACIAS A LA GENTE QUE GENERA SONRISAS.

GRACIAS ÁNGELES.

Espero verles de nuevo.