Gorro, máscara, gafas, frontal, cubrecuellos, primera capa térmica, segunda capa, tercera, chaqueta polar cortavientos, pantalón primera y segunda capa windstopper, doble capa calcetín, zapatillas waterproof, chaqueta y pantalón goretex, primera capa de guantes, manoplas expedición, bastones, polainas, botas overflow, posiblemente raquetas de nieve, saco de menos treinta grados, esterilla, pilas, herramientas, botiquín, móvil, termos para el agua, muda de ropa, posible segundo calzado, cincuenta geles, fuets, chocolate, café, comida liofilizada.., el pulka y yo.

 

 

Una carrera: la Rovaniemi 150.

Estoy a un mes de intentar recorrer el trazado de ciento cincuenta kilómetros a pie sobre la helada Laponia a más o menos cuarenta grados menos que en mi casa y lugar de entreno y tras seis meses de aventura, lucha, risas, miedos y mucha pasión.

Mañana comienzan los quince días más duros de la preparación física, donde el volumen de carga será el máximo posible, aunque quizás no el máximo recomendado para una competición de este tipo, ya que mis horas de entrenamiento deben estar hiladas muy finas por la proximidad de la siguiente competición… Doscientos setenta y cinco kms en quince días.

El 14 de febrero la Rovaniemi y el 2 de marzo la Transgrancanaria.

Difícil para mi entrenador. Difícil para mis piernas.

Apasionante para mi.

¿Miedos? Todos.

¿Dudas? Las de cualquier competición, con el plus de la no aclimatación al medio helado y los posibles contratiempos que puedan surgir sin la experiencia necesaria…

¿Ganas? Muchas, las del principio y más.

Una meta, un sueño.., llámenlo como quieran…

Yo sinceramente creo que es más un caminar, un avanzar, un vivir.., una forma de disfrutar intensamente de mi vida.

Ese es mi objetivo.

Mis pasos y mi esfuerzo me llevan hacia una nueva aventura en el reino helado de Rovaniemi.

¿Me acompañan?