Me han dicho que cuando te mueres adelgazas 21 gramos,
que ese peso es el alma que en forma de energía se transforma en una nueva ..,o simplemente desaparece.

¿Cuánto pesa la Ilusión entonces? ¿Cinco gramos?
¿Más?

Yo peso 58.000.
58.000 gramos.
Muchos gramos de carne, ¿no creen?

Y cuánto poder en 21 gramos…
Qué curioso…
Puedo, con esta reflexión, casi entender la locura del ser humano por las cosas materiales en proporción a las realmente importantes y que nos hacen sentir la vida…

¿Cómo corres?
¿Con el cuerpo, con tus músculos?
¿O corres con el “alma”?

He ahí la diferencia entre unos deportistas y otros…
La diferencia está en unos pocos gramos…

En mi caso les comentaré que yo utilizo 57. 979 gramos como coraza, como caja fuerte de mis ahorros, mi herencia, mi tesoro.
No los quiero para más.
Poco importan mis miles de pecas, mi musculatura, mi grasa, mis arrugas, mis huesos.
¿Qué hacer con ello si no pesas 21 gramos más?

No corro. Vivo.
No me muevo. Sumo.
¿Tendré por ello sobrepeso?
En este mundo caótico.., puede ser.
Pero poco me importa.
En breve les contaré como, tras una regeneración física y psicológica de la Iditarod difícil, esos 21 gr se activan hacia una nueva aventura personal.
La chispa ha encendido la llama.
La Ilusión comienza a hacer de las suyas.
¿5 gramos pesa?
¡Caramba…!
¡Ni la bomba atómica tiene tanta fuerza!
¿El poder está ahí?
Ja, ja, ja, y el mundo sin saberlo…

 

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